Saturday, November 20, 2010

.DE GIRA LA SIEMPRE PENÚLTIMA RADIO MANINI.



Sábado, 27 de noviembre a las 21:00 horas hasta las 15 de la mañana. Lugar: Galpón Lirica Violenta. General Freire Nº939. Paradero 19 Gran Avenida. La Cisterna. Este mes nos vamos de gira incentivando la descentralización poética a la acuosa república independiente de La Cisterna, agarramos maletas, mochila y garrafas para presentarnos como un estornudo en esta edición titulada “ALEGRÍAS ALÉRGICAS”, así que todos los de siempre, los de nunca y los de más o menos están cordialmente invitados, estarán con nosotros Marcelo Valdés sarpulleando poética cuatica, Guillermo Zuleta nos presenta su poemario "La nébula de mi caos", Talivan se convierte en una espinilla y se revienta a sí mismo, Pepe Calderon re-lanza su Libro “Dolores de Cabezas” de Las Ediciones de la Polla Literaria, Genovesio nos explicita los pro y los contra del calor y la fricción primaveral, Elver Cruzila escapa de los plátanos orientales y crea un centro de ayuda para robles xenofóbicos, Adrian Barahona nos seduce de manera Bio-lenta con gritos y orgasmos, Rufino Haag olvida su cámara y redescubre la fotografía mental, Pedro de Piedra realiza una performance creando cuadros abstractos con las mucosidades alergianas que guarda en el ático nasal, Rockean directamente desde Santiago City el grupo “Nidra”, también representando a La Comuna que nos acoge, sin cojernos, el grupo “Dolores”, además canta su neofolk “Ramírez Neira” entre otras irritantes respiraciones litero.rockianas. La dirección es General Freire 939, Gran Avenida paradero 19, hacia la cordillera, al frente de la iglesia de Jesucristo Zombie de los cielos ficticios y al lado de la puerta café donde vive el viejo Lucho. MICRóFONO ABIERTO PERO CARISMATICO… Entrada liberada / Salida dificultosa.

Tuesday, October 26, 2010

Experimento de lucidez



Cuando un amigo cae al pantano de las dependencias, y sus pensamientos se consumen como pipas de estiércol y se debilitan sus ganas y por sobretodo, pierde la libertad de elegir y se enfrenta a un cementerio constante, vil escenario de necesidades infernales y angustiosas, y mientras hablamos con él podemos ver sus ojos tristes y se consumen nuestras emociones y de paso, se enturbia nuestro interior de forma similar a la fangosa trampa pantanosa, parece que nos duele más a los amigos que a él mismo. Es cierto, el adicto es una polilla débil que se encandila con la luz de las sensaciones hedonistas que duran treinta segundos y que espera ser una ultra mariposa libre y perpetuar ese segundo de frenesí y placer, pero no es así, no es tal la cosa deseada, es un fucking segundo que alterará la siguiente hora . Por las calles vemos caer ángeles a diario, las veredas de nuestra ciudad se encuentran llenas de personas apaleadas y fuera de control, uno las mira, se apiada, respira profundo y continua, pero cuando se trata de un amigo (un hermano) nos duelen las carnes solo de pensar y nos confunde la desazón de no saber que decir, que hacer, o que opinar frente a una adicción despiadada. Mi buen amigo Francois se internó por determinación propia, estaba en medio del moho viendo como la vida se le caía a pedazos, y fue hombre, a pesar de ser un niño aún, y gritó, gritó fuerte para que todos le oyéramos…-Estoy adicto, ayuda Familia, estoy herido, no quiero más- Levantó la mano en medio del mar de la desolación y pidió auxilio. De manera inmediata la familia le dio la mano, los psiquiatras medicamentos anti-ansiedad y en un segundo se intentaron contactos médicos, soluciones extremas, todos cables a tierra ante la urgencia. Nada nuevo en el mundo de las terapias, pero que causan efecto cuando el herido quiere cicatrizar. Francois lleva quince días internado en un sistema cerrado de rehabilitación por drogas. Los internos son todos jóvenes que ya morían de urgidos por una raya más, un pipazo extra, un trago fuerte, que sé yo, todo directo a la vena y rápidamente. Recuerdo que pasé por algo así alguna vez, estuve en recauchaje varios meses, con pellet incluído y si bien es cierto no fracasé, tampoco salí airoso. No me rehabilité del todo porque cada vez que hay algo servido, y me refiero a alcohol, drogas suaves y duras, parece que un fósforo raspara el chispero de mis recuerdos y ceda ante ellas, pero si entendí que invertir mucho dinero, confianza, tiempo y preocupación en esas mierdas es lo peor, no merece tal interés ese comportamiento guiado con una sustancia externa. Un pitillo de marihuana no te cagará la vida, quizás unas líneas de cocaína tampoco, pero meter la cabeza al water de la noche, de manera constante, a diario, y vivir comiendo mierdas que destruyen tu racionalidad y la familia y vivir pensando en raspar la pipa para meterle otra dosis de pasta base no sea conveniente. Con esto no quiero decir que existan drogas permisibles y drogas brutales, son todos baches del camino que alteran el comportamiento del sistema nervioso central. Todo es mentira con las drogas, las percepciones, las emociones, la euforia. Todo es de cartón para luego aparecer con vestido de desesperación y dependencia física, el organismo se vuelve necesitado de las drogas, y es así de jodido porque cuando se interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, levantamos la voz, nos mordimos los dedos, cagamos más veces de lo normal, todo ello se conoce como Síndrome de abstinencia. Eso en cuanto al cuerpo, ya que la dependencia psíquica es lo peor, el estado de euforia que se siente cuando se consume alguna droga, y que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer, ese momento debe ser el peor, y como chucha uno busca sentir tantas veces esa puta ceremonia asquerosa, debemos estar bien dementes. El individuo siente una imperiosa necesidad de darle a una droga, y experimenta un desplome emocional cuando no la consigue, en casos vómitos y escalofríos, para caer con las horas en una delirante depresión manifiesta. Para el caso, espero que nada de esto ocurra en estos meses de terapia de mi amigo Francois. Cuando el fin de semana recién pasado lo fui a visitar se veía como otra persona, se había cortado el pelo y tenía otra mirada. A pesar de denotar una tristeza por lo que sucedía pude percibir su compromiso con la misión. Una vez que debíamos despedirnos él se paró delante de todos y con una suave voz dijo al grupo de visitas, -Lo haré Familia, lo voy a lograr, ténganme confianza- Yo por mi parte, creo que Francois, al menos esta vez, tiene la razón.
Fuerza Amigo!!

Monday, September 27, 2010

SOBRE LA MANO DE ELVER.



“O ser inmortales e inexpresivos o expresarse y morir”. (Pier Paolo Pasolini)

¿Cual es el valor de una escritura? Mucho más que una estética, mucho más incluso que una “literatura”, es una forma de fijar al mundo. Veamos esas manos milenarias impresas en las cuevas rupestres, son arte, son bellas.... ¡Que importa!. Lo relevante es que son manos, que estuvieron allí y narraron con su sabia pintura chamánica el único deseo ardiente de todo ser humano: “Quiero quedarme”.


La Puta Gana.

¿Que podemos ver en estas aventuras? Cualquier cosa menos aventuras, lo que Elver Cruzila nos entrega en sus escritos son paisajes a los cuales los temerosos y los medianos, nos es impedido asistir. Cuando hubo que imaginar un orden metafísico Dante se atrevió a atraparlo, era muy peligroso y hasta sin sentido relatar el infierno...no es casual que hoy en día el Vaticano declare su desaparición. “El infierno ya no existe”...y de un zarpazo nos quitan toda la desesperación histórica. Pero Dante es absurdo porque sigue bello. (Quizás en el futuro el Vaticano haga desaparecer también La Mancha del Quijote).
La Peste de Camus es una alegoría de una Francia fragmentada por la ocupación nazi. Camus ha apostado a la gran metáfora. Pueblo-Peste. Pero Pudahuel –nuestro pueblo peste- no puede ser invadida ya que es en sí misma es una invasión. Toda la mentalidad de esperanza, de un mejor porvenir (la mentalidad del Vaticano) se estaciona en el culo de la capital, descansando del arruinado viaje campesino, empujando a las apacibles mentes agrícolas de nuestros antepasados, a convertirse en obreros por la fuerza. Pudahuel no pudo sufrir la peste de la ocupación, Pudahuel agradece ser una ocupación, una peste. Y ésta ocupación ha tenido hijos. Elver es hijo de esa peste provinciana que vino a encontrarle sabor a los patios traseros de la ciudad, sin ladrillos, sin pizarreños, sin calefacción, pero aún con una pequeña e ingenua confianza en Dios. (Que se manifestaba en la total ausencia de condones en sus vidas, que ahorrarían a este escritor a fingir que existe en estas líneas).

Nosotros, los hijos ciegos de nacimiento no disfrutamos de la caravana del inmigrante, se nació entre esos techos inexplicables, entonces a disfrutar de la lluvia poética que grita en el latón. Alguna tarde se pensó viendo el gran sol rojo del poniente ¿Por qué soy pobre?, pero había que seguir adelante (pero ¿Dónde estaba eso que llamaban “adelante”?). Los hijos, y Elver era uno de ellos, han guardado al fatigado dios de los antepasados campesinos dentro de un pequeño papelillo, que a veces sale triste del bolsillo para hacer volar las mentes que se encuentran eternamente en cuclillas. Flaites, cultas y ahumadas.

Aunque aquí no habría espacio para el existencialismo, Elver no lo soporta, ¿que haría Roquentin en Pudahuel? , acá no vale pensar, hay que meterse los dedos a la boca, no hay tiempo para la náusea. Pudahuel necesitó de una gran mano para que se converse de él en las veladas ya que todos los actores de su novela "La Puta Gana" se están ahorcando o disparándose en las narices.

Mientras el vaticano hacía desaparecer fácilmente al infierno, Elver ponía su mano pintada en el muro, nuestro infierno seguiría sano. ¿Y si esa mano primitiva hubiese sido fijada con mierda? ¡Que importa! No hay belleza, no hay estilo, solo hay impresiones que hacen trascender al infierno. Elver al igual que Passolini, que llevaba el lenguaje de la mierda a los directores de cine burgueses para que éstos le sacaran dinero, se ha transformado en un Hermes del coa.

¿Que veo tras estos paisajes que no quieren ni logran nada? Un valor antropológico, hay calles, hay gentes, hay violencia que no será pintada si no fuera por esa gran mano literaria que ha observado como se derrumba esa esperanza campesina, y que sin ella, desapareceríamos tal como un dictamen romano. Esta mano se posa indolente sobre la caverna de la vida, y hay escrituras. La peste por fin tiene donde alojar sus tumores. Es imposible que las “iglesias” rompan estos lugares, la mano ya está pintada...



por "El Gran Neurasténico".

Monday, August 16, 2010

.POR EL AIRE.


Y si fuera sencillo hacer llover en tiempos de sequía, si fuera sencillo hacer sentir a un dictador, si fuera fácil cambiar la rueda en panné con solo mirarla, y con la gata echada a un costado. Si pudiera tomar el lápiz otra vez y escribir con facilidad, velozmente, plasmando grandes historias como lo hacía antaño. Por el momento debo conformarme con imaginarlo, no puedo hacer llover y menos cambiar la rueda con la vista, lo que si puedo manifestar y exponer es que si no escribo primero me ahogo y luego, muero. Caigo en el abismo, me desvanezco, pierdo, me quedo solo dentro de mí. Ahí está el lápiz, ahí van las historias,
-“Vamos Cruzila Delacalle”-me digo. Has rodar el bolígrafo aunque sea prestado, hazlo tuyo otra vez, me muero sino. Y lo anómalo y estrambótico es que soy yo mismo aconsejando a mi alter ego, el vil Cruzila. Se lo digo por primera y última vez, “no te desanimes, ¿de que sirve?, no te dejes morir porque ya has muerto bastante, el NO ESCRIBIR es una pesadilla constante, son las pesadillas de la bestia cabrona de las palabras”. Y fue así, pues todo explotó sobre el papel y quedó olvidada la sangre sobre él, ahora amoldaré las ideas y algunas palabras, esas compañeras que me hacen sangrar a mordiscos. Lo que me descontrola es que no siento nada, no es pena, no es felicidad, es absolutamente NADA, ha vuelto la anhedonia que se manifiesta, rutilante, feroz. Es un gran vacío que me mira mientras agonizo, el vacío es lo único que tengo y eso a veces me estorba, el punto de inicio, la soledad, el punto final. Quisiera descubrir el antídoto, la cura, por ahora solo consigo empeorarlo todo. Mi sonrisa se fuga y mi amor moribundo va alejándose a distancias dermatológicas, es decir, su piel no me inmuta.
-¿Qué está pasando con mis bombeos de amor?, ni siquiera me calientan las grandes tetas ni los inmensos culos circulares, parece que nada me preocupa, tal vez sus labios, sus piernas, solo tal vez, por ahora no tengo nada claro.
-¡Menos mal que piensas morirte luego, porque con ese carácter te verías mejor muerto!- me enrostró ella con un acelerado grito endemoniado. Lo peor de todo es que no me importó su forma de decirlo ni sus sentimientos moribundos, yo creía que ella tenía la razón.

Monday, July 26, 2010

QUIÉN TE DA LA MANINI??


En esta peel session de Radio Manini nos inmiscuiremos en las cabezas del mundo para ver los temores y las paradojas socio-estructurales que nos llevan irremediablemente a convertirnos en “LA POLICIA DE LO CORRECTO”…desde la vieja de la esquina que molesta a los pubers por fumar verde, al verde que te lleva detenido por mear al cura de la iglesia de turno. Para ésta enfiestada ocasión nos vestimos de harapos, nos cortamos las uñas, nos pusimos esmalte de sangre coagulada y tres gotas de poesía detrás de las orejas para presentar a : Los Detectives Literatoficamente Fumados con sus desbrujilaciones / Marcelo Valdés refunda el estilo de peinado de Jorge Teillier y se toma siete flacas de pipeño al seco y se peina con jugo de limón recién exprimido / el decálogo de por qué no comerse las uñas / Huayat viaja desde Putre y se viene con tres ovnis a la rastra y un sol desquiciado en la mochila / hip-hop poético / el paco que todos llevamos dentro / la policía conceptual / Elver Cruzila bombardea de ideas las antiguas casas de putas de Maipú y Erasmo Escala /
Pedro de Piedra desentierra a los policias momificados / Talivan se viste de monja y traga un litro de semen añejado de su propia cosecha… aun nadie entiende por que lo hace/Pepe Calderón se mezcla con números tristes y nos recita el primer poema de las tablas de multiplicar en griego mientras Pitágoras hace chicharrear una radio a pilas / Genovesio se inspira en Céline y da un paseo el centro del volcán LLaima / Barahona se bebe un cajón de whisky entero y queda hablando de Big Sur con Neal, Dean y Old Bull Balloon / TV. Manini / entre otras ilegalidades narrativas…
En esta fecha también conmemoramos el 5to. Aniversario de este barco que se hunde interminable llamado RADIO MANINI con el mega lanzamiento del libro/revista "LA MANINI REMIXES 2009", una mano lava la otra y las dos juntas, La Polla. Así que todos los que han pertenecido, asistido o pensado remotamente en acercarse a leer están invitados, y como dijimos anteriormente y reiteramos estaremos lanzando la revista/libro LA MANINI REMIXES 2009 de las revistas sacadas el año pasado donde muchos, casi todos han participado. También tendremos rifas ad-hok y otras sustancias/micrófono abierto pero carismático.

Saturday, July 17, 2010

XIII


MIENTRAS DORMÍAN ABRAZADOS el frío no existía. La lluvia era de no creer. La televisión mostraba ríos desbordados por todo el país y aluviones de piedra, tierra y barro. Además, las noticias reflejaban a miles de Santiaguinos corriendo a sus trabajos con los paraguas rotos bajo la lluvia y la ferocidad del viento que parecía tomar forma.

Una vez que el gallo de la vecina cantaba el Chato debía salir a trabajar. Con los huesos doloridos pero sin chistar, se vestía, se ponía calzoncillos largos y un gorro pasamontañas. Parecía el nuevo Subcomandante Marcos de Recoleta. La Perri lo miraba tapada hasta la nariz, se podían ver solo sus ojos como una madre-cocodrilo que observa desde el pantano de frazadas a su víctima antes de cazar. Habían pasado en la calle la peor de las tormentas imaginables, así que esta situación no era para nada extrema. Aguantarían hasta el frío más violento, y eso harían, aguantar. Se besaron los labios con una suave pasión mañanera y la Perri se acurrucó tapándose hasta el pelo, el Chato se persignó y salió rumbo a la Vega Central.

Esa mañana el viento y el frío trajeron a la mente del Chato los recuerdos más tristes de su adolescencia. Cuando dormía bajo el puente Padre San Alberto Hurtado, afuera de la Estación Mapocho y vio morir a su compañero de varios años. Hacía tanto frío que los recuerdos se congelaron largos minutos en la cabeza cobijada del Chato, por un momento llegó a pensar que el gorro pasamontañas no le dejaba escapar esos feroces pensamientos tristes. Se lo quitó de un tirón y caminó cinco cuadras mojándose, como si con este metafórico acto fuese a volver a la vida a su amigo muerto. Refrescándolo con las gotas de lluvia, haciéndolo florecer tal vez, intentado ver por última vez, su gélida aura desaparecida.

Cuando llegó a la Vega traía una cara de espanto única. El Patrón extrañado le preguntó si le sucedía algo. El Chato volvió la vista hacia la Cordillera de los Andes, miraba hacia cualquier otra parte y sin responder preguntó:

–¿Que vamos a tirar hoy día maestro?
–¿Eso te estoy preguntando yo hueón? –le respondió el Patrón. Ahora si no me querís contar, cosa tuya –agregó.
–Na' maestro, no pasa na'. Venía pensando en unas gueás antiguas, de cuando murió el Rucio Lalo abajo del puente, se congeló. ¿Usté se acuerda de él?
–Esas son gueás que pasaron mijo. Usted ahora tiene familia, así que esas gueás valen callampa, usted no tiene que pensar gueás, tiene que pensar en su hijito, su mujer y en que hoy día hay más pega que la chucha.
–Jajaja –se echo a reír el Chato. Que yo sepa a eso vengo. No vengo na’ de visita. Eso si que le agradecería un choquero con tecito caliente porque estoy requete-contra-cagado-de-ofrí.
–Puta mijo, no faltaba más. Si sé que hace frío.
–Ayúdame a desarmar aquí un poco primero y vamos a tomar algo.
–Como usté diga poh Patrón.

Desataron las cuerdas que amarraban la mercadería y saludaban a los otros locatarios que entumidos iban apareciendo. Algunos con guantes, bufandas, y parkas gigantes seguían tiritando. Otros viejos con polera manga corta ni siquiera se inmutaban. El camión estaba cargado hasta el cielo, los repollos estaban cubiertos por una delgada escarcha y debían quitarle rápidamente ese hielo o sino se quemarían. Todo venía cubierto por una carpa plástica, pero no fue suficiente la cobertura porque el viento y la velocidad del camión habían destapado los apios y los zapallos italianos, y venía quedando la zorra con las verduras. El Chato se montó sobre el camión y el Patrón le tiró una escoba para remover la escarcha acumulada. Estuvieron media hora en eso y comenzó otra vez la lluvia, esta vez no tan violenta. Tuvieron que mover el camión bajo un techo y seguir trabajando allí, lo hacían en turnos, ya que todos necesitaban trabajar sin mojarse y cubrir y rescatar sus inversiones. Después de una hora ya tenían los productos bajo una estructura armada. El puesto tenía una ubicación privilegiada de acceso, porque estaba al comienzo de una avenida. Y como sabemos, por calle Bellavista bajan del barrio alto los clientes mas adinerados, ellos al descender de sus autos veían las vitrinas de frutas y verduras alineadas como verdaderos ejércitos de rico perfume, coloridos tonos y nutritivas vitaminas. Ambos ordenaban los mesones con una paciente perfección única, relucían las frutas parecidas al cristal y una vez realizada esta tarea, se daban la mano, miraban el ambiente y se sentaban unos minutos a esperar que aparecieran los compradores.

Cuando el Chato se puso las manos en la cara en forma de oración y se tiró calor para calentarlas, el Patrón recordó el choquero con té y dio un grito a su esposa para que preparara dos tazones de té hirviendo.

–¡¡Chucha mi guacho!! –exclamó el Patrón. Se me olvidaba que no has desayunado nada. Como yo tomé café y pancito tostado temprano en la casa, no me acordé de ti. ¡¡Puta que soy vaca yo por la cresta!! –agregó riendo.
–No se preocupe. Ya se me había olvidado. Tengo el cuerpo calentito con el movimiento.
–No seai mentiroso Chato. Yo te conozco. Vos soy terrible pillo hueón. A mi no me pasai gato por liebre.
–Pero vio como lo hice pensar lo que yo quería. Me calenté las manos y usté se pegó el alcachofazo altiro. La escurría es gratis.
–Si poh, si sé que lo hiciste por eso. ¿Que quieres té o café?
–¿En serio puedo pedir café?
–Obvio poh compadre Chato, o sino para que le voy a estar preguntaba gueás.
–Ya, café entonces. Hace años que no tomo café. Este café suyo te deja prendido pa’ trabajar.
–Esa es la idea. Que la hagamos cortita y te vayas temprano donde tu mujer. A regalonearla.
–Ya poh, pulento trompa, pongámosle ñeque. A todo cachete, sin parar.

Trabajaron sin parar durante horas, se esmeraban a la par, y a pesar de la lluvia y el viento ellos seguían conversando de cosas que al Chato le servían para afianzar una amistad y para entender que solo esforzándose y aprendiendo iba a poder conseguir las cosas que anhelada entregarle a su mujer. Le quedaron dando vueltas las palabras de su Patrón que decían que solo debía preocuparse por los vivos, porque los muertos ya no compiten y solo nos atormentan la existencia, más todavía en las circunstancias en que todo aquello ocurrió. Era decadente traer de vuelta esos sentimientos de dolor y ausencia. El Chato estaba alegre. Ya se podía ver que saldría el sol en la tarde. Una tímida luz en el horizonte mostraba sus primeras señales calurosas. Claro que, este sol era absolutamente de invierno, puesto que, no calentaba a nadie.

Monday, July 12, 2010

XI



CON LA CAÑUFLA EL CHATO PARECE que se sentía mejor, le salían alitas y cargaba las camionetas de los patrones de una patada. Lo mandaban a descargar apios y repollos y zapallos gigantes y transpirando cerveza y pipeño por cada poro útil veía pasar la mañana, a veces, se le nublaba la vista y el sudor que entraba a sus ojos lo dejaba ciego unos minutos.

–Son gueás de la pega, y la pega es pega –se decía a si mismo, silenciosamente.

El Chato tenía la idea recóndita de algún día comprar un anillo de cualquier material, uno bonito, y pedirle matrimonio a su Perrita. Mientras cargaba se reía solo, medio en verdad medio de mentira se decía el chiste que solo él sabía, hablaba solo, “mi amor, ¿te quieres casar?”, y se reía nervioso, sabía que su Chanchi-Perri le diría Sí en breve. A las doce le ponían una merienda contundente que consistía en una agüita helada con harina tostada y unas marraquetas crujientes con palta. Los otros viejos iban por la misma harina tostada pero con vino tinto y pan con chancho. El Chato pensaba en su guatoncita y saludaba a todos los niños que de la mano de sus mamis compraban la mercadería para la semana. Era pleno verano y las guachis andaban con menos ropita, en el Vega era el festival de las minifaldas y los escotes que poco dejaban para la imaginación. Para los cargadores, lanzas, adictos, abuelos, chichas y para quien quisiera sumarse, todo ese sol y las musas serpenteando los rincones era una bendición. Había miles de palabras para regalonearlas, pero el Chato solo las miraba de reojo. Tenía a su amor en la cabeza todo el día y sabía que ella también pensaba en él. Ya le había picado el bichito del espíritu santo y una vez que naciera el baby habría que bautizarlo y casarse al toque. Así que el Chato se propuso preparar, en secreto, el momento de pedir a Dios la mano de su amada. Tardaría varios meses en reunir las monedas para un anillo, pero quedaba tiempo porque la Perri estaba recién chaqueta, llevaba poco embarazada, tenía como cuatro meses y tiempo había de sobra. También pensó en comprar alguna joya robada, que en al Barrio sobraban, pero tendría esa esencia cruel incrustada así que pensando mejor las cosas, compraría algo que los uniera más aún. Algo nuevo, solo para ella. Su amor lo merecía. En su cabeza el martilleo de estos puros pensamientos lo satisfacía, entre la muchedumbre apesadumbrada el Chato relucía contento, libre de preocupaciones. La misma señora cuica que le pasó el coche de guagua lo vio ordenando apios y choclos sobre la tarima de un camión, ella vestía un jeans ajustado, una camisa blanca y grandes lentes negros que cubría sus ojos y cejas, tenía la sonrisa perfecta y una piel que brillaba, se acercó al Chato que sudaba y ganando su atención con los destellos de su piel le preguntó:

–¿Cómo le ha ido buen hombre?, ¿Qué cuenta?, ¿Cómo está su señora?, ¿Cuénteme como se ha sentido?
–Aquí estamos mi señora linda –respondió el Chato. Poniéndole color pa’ llenar la olla –agregó. Oiga, casi matamos a mi guachita de emoción, casi se cayó desmayada cuando le pasé el coche pa’ la guagüita. Chuta que se puso contenta.
–Usted también está feliz, se nota por su cara, tiene otro aspecto. Se le ve muy bien. Además que su trabajo es como estar muchas horas en una sesión de gimnasio, haciendo fuerza y sacando músculos.
–Así es la cosa poh mi bella señora. Hay harta peguita que hacer aquí. Todos los días se cuecen habas.

El Chato se secó la transpiración de la frente y esbozando una tímida sonrisa, sin mostrar mucho, agachó la cabeza y agregó:

–Es usted muy buena con nosotros. Dios me la bendiga mi linda señora. Usted se ha portado de mil maravillas con nosotros y eso me emociona mucho.
–No se me ponga así. Salúdeme con su mujer y sabe que, para la próxima vez que venga a comprar a la Vega le traeré un engañito para que le lleve. Alguna cosita linda para emocionarla otra vez. Que esté muy bien. Hasta pronto.
–Gracias señora. Cuídese mucho. No me la vaya a matar de la impresión. Uno nunca sabe con las guatonas.
–No le diga así, no sea malulo.
–Es de cariño nomás, usted no se imagina como yo amo a esa mujer.
– Que lindo es usted. Si se nota que la ama demasiado y eso es bueno. Lo felicito.

El Chato sentía que le salían alitas, la señora era muy gentil con él, tenía un gran corazón, o al menos hasta donde sabíamos. Una vez terminada la pega, el Chato tomaba sus monedas, se sacudía de la ropa las ramitas de las zanahorias que tenía pegadas en la polera, metía los brazos a un tambor común que utilizaban los cargadores para refrescarse, se mojaba la cara, el cuello y caminaba a paso veloz hasta donde estaba aguardándolo su Perri, además del dinero, el Chato llevaba infinitos sentimientos de placer, y en la puerta de la pieza, con voz amachada y sensual preguntaba:

–¿Dónde están mis dos amores?, ¡¡Aquí llegó el Padre de esta familia!!.

Wednesday, June 16, 2010

XVIII



DESPÚES DE VARIOS MESES, y de varias mamaderas tibias, Vicente comenzaba a dar sus primeros pasos, no estaba ni ahí con estar en los brazos de nadie, quería caminar solo, se agarraba de las paredes, de los árboles, se sacaba cresta y media y no lloraba, estaba relleno de algodón y, como lo definiera la tía Verónica,
-este guatón rico parece que es de goma–

Vicente tenía extrañas manías de supervivencia, manías que de una u otra forma le iban dando un carácter especial al querubín salvaje de babero. Le gustaba, por ejemplo, tocar los lóbulos de las orejas de sus padres antes de dormir, amasándoles esa parte con delicadeza y sintiendo placer al hacerlo, esto se podía notar en su cara de éxtasis espiritual al estar en contacto con aquella extensión carnosa de la oreja. El Chato y la Perri no le ponían color con su retoño, lo dejaban hacer las de kiko y caco, siempre y cuando no se pasara pa’ la punta.

El niño comía bien, dormía mejor y se notaba que no tenía taras de aprendizaje visibles. La Perri lo andaba trayendo de punta en blanco y ambos preferían no comer en días que faltaba el manllare, pero Vicente siempre tenía su leche y tres comidas diarias servidas, incluso le habían comprado suplementos alimenticios para darle. La tía Verónica no hacía comentarios al respecto, solo pensaba –No será musho–.
Tenían un pequeño bam bam en casa y ambos estaban orgullosos de su angelito. Lo sacaban a dar vueltas en coche y después de unos minutos se aburría y se paraba cual Almirante en proa viendo al océano de personas por Patronato y Loreto. Cuando era demasiado su aburrimiento se tomaba de las manillas del coche y tomaba vuelo y sin pensarlo dos veces daba un gran salto a la cuneta y caminaba al lado de sus padres chochos. Nunca escapaba de la vista de sus progenitores, eso estaba prohibido.

Wednesday, May 12, 2010

EL LENGUAJE DE LOS VIVOS




Los enamorados, sucios y con las manos rotas se sienten como dos rimas felices, rimas fresquitas, recién inventadas, pronunciadas con la elegancia de una boca invisible. "El Lenguaje de los Vivos” tiende espontáneamente a crecer, a vagar por los pasillos de la lengua rehabilitada y a cristalizarse en metáforas parecidas a rostros trasnochados. Hay estilos de hablar que se asemejan a estilos de danzar y diariamente las palabras chocan entre sí y arrojan chispas metálicas o como sucede en este caso, forman una pareja fosforescente y luminosa que desfila bajo la luz del mediodía, para por la noche, habitar las espesuras del habla, de las jergas, ambas criaturas, por sobretodo, sedientas y voraces. El cielo verbal se puebla sin cesar de astros nuevos pues en la cúspide del lenguaje hay una guerra civil comenzando a diario y en estas calles no existen resguardos ni cuarteles para débiles señoritos que lloran o ilustres acomodados, todo es cancha en esta barriada comunicacional, explosiones guturales para seducir turistas, todas éstas expresiones surgidas de la nada, por un instante brillan y relampaguean, luego se apagan, pero no para siempre porque este lenguaje esta compuesto de materias inflamables. Palabras que se incendian al ser pronunciadas, sílabas a las que les varía el carácter al conocer a otras palabras, se les acrecienta el color de sus bordes, mantienen orgasmos mientras rozan la imaginación o la fantasía. Ambos muchachos viven hacinados bajo el techo de las constelaciones del universo, se enfrentan con el lenguaje de la calle, duermen bajo un puente, vagabundean macheteando sobre él, conversan de todo con este particular dialecto que todos escuchan, que mastican y no tragan, oyen las interferencias vocales, las risas interiores, los efluvios ebrios parecidos a predicaciones incoherentes al cielo, observan como se mueven los labios de los personajes, asienten con la cabeza, pero siguen, sin entender nada.

Monday, April 19, 2010

MELÓMANOS


No es fácil y no tendría porque serlo. Pero aquí vamos. Esto es así, un dos tres… y…la música nos envuelve como caramelos de piel y nos mantiene vivos mientras suena, nos da energías y felicidad para continuar con el paso de baile jamás aprendido, jamás hemos tenido un momento de silencio, interior ni exterior y claro, jamás lo hemos necesitado. La vida melómana tiene muchos acordes pasados y conciertos que se crean a cada instante, a diario la música de un saxo loco nos golpea las paredes internas del cráneo, ritmos de tambores ancestrales mueven nuestras piernas cada mañana y compases tecnológicos de vanguardia nos enseñan que el mundo es predatorio, tripolar y multiforme. Miles de discos nos han motivado a esta singular historia arítmica. Decir por ejemplo que, nacimos entre cumbias sabrosas de Enrique Tulio León y cassettes pirateados de Demis Russo y Ray Conniff, cassettes TDK escritos con lápiz azul pasta tirados en sucios paños en el Persa de San Francisco, en Pudahuel, y vimos como nuestras madres con chapes de palo cocinaban oyendo al sensual Sandro, al feo Dyango y al sin gracia de Perales y, a los minutos rockeaban moviendo la cabeza con los melenudos Creedence y los peinaditos Beatles, entraban en crisis de angustia y se les subían los colores a la cara y se les bajaban los calzones hasta los tobillos con el rey, Elvis Pelvis y toda su fantasía erótica-musical. Melomaníacas que, se medicaban una dosis de bolero para mantener vivos los bombeos del cucharón y en Septiembre cumplían con tres gotitas de cueca anestésica y zapateaban con ebrios comensales que no eran más que desperdicios meados de la patria. Así es esta historia, con citas guitarreadas de Víctor Jara al borde de las lágrimas y rarezas de Chico Trujillo, con rebeldía electro-cursi de Jorge “Taurus” González y su secuaz, el alicaído Tapia, con escenas de The Committment en la tele IRT que tenía mala la perilla y la cambiábamos con un alicate después de sintonizarla con la tapa de la olla encima y Wilson Picket esperaba su turno, se frotaba las manos y el escenario de nuestros oídos vino a derrumbar. Pasamos por el cadáver colgado de Ian Curtis y Gervasio, oyendo los gritos de Shinead O’Connor y Denisse de Aguaturbia. Es preciso contar esta historia y soltar las rimas y no tardar demasiado, raíces negras, rap y tiroteos afinados, vieja escuela del suburbio, Swing y be-bop ácido, psicodelia irresponsable, rock envasado con disfraz de conejo y piel de lobo. Al toque de Gong todos deben estar conectados, bailando la cumbia pensante que les cantaremos con faltas de ortografía en inglés. Cada acorde serpentea nuestras sienes y en la cornisa del cerebro se nos agolpan los murciélagos de chocolate de Ozzy Osborne, nuestros corazones dilatados que con rebotes ultra-cardíacos nos atormentan recordando las dos baterías de Ministry, Skinny Puppy, Die Krupps y al instante con la cálidez mágica de la tarde estamos oyendo Sigur Ros y viendo los nimbos rojizos del cerro Bustamente al borde del Noviciado, así suceden nuestras tardes, las tardes de Portishead, Dead Can Dance, The Rolling Stones, The Smiths, Waters, Barrett. Buckley, Hendrix, Morrison, Brown, Iggy Pop, todos compuestos y hermoseados por el sonido de grandes parlantes mariguaneados, alcoholizados, felices y llorones. Ruidos del alma más elegante que espera encontrarse con los homenajes y los vítores de los aficionados que cierran los ojos y ven el mismo escalofriante rojizo panorama sobre el cerro virgen, aún, siendo las tantas de la madrugada. Una vez sobre la carretera la música es el acompañante que trae las golosinas sonoras, un pasajero que no pretende bajarse y que no se detendrá, y nosotros, solo por precaución lo ataremos al asiento, junto a Robert Smiths, Thom Yorke, Primal Scream, The Ganjas y los demás animales afinados de memoria. Melómanos en viaje de cuatro cuartos, de drums and bass, de tocatas infatigables, bailando toda la tarde para continuar en la noche y con más ganas. El asunto que nos lleva a ramificar esta pasión y este fanatismo es el amor desmedido por la música. Como lavas de miel aireadas que no podrán calmar nuestras ansias, una banda trae la otra, y la historia recién comienza.

Monday, April 12, 2010

LA PENÚLTISISISIMA RADIO MANINI



Esta semana en Radio Manini: vuelven los detectives literatoficamente fumados buscando pistas para encontrar al asesino de los pies del atleta / nos acompaña pavlov y su guitarra selenita / Marcelo valdes corre por incansables cuadras persiguiendo la ultima copia de su libraco "al revés de los cristianos" / Elver Cruzila toma en micrófono y se convierte en el locutor mas rápido del poniente / Pepe Calderon se une a las olimpiadas psicotrópicas para enseñarnos lo ardua de la preparación para bajar el cerro trotando en psicodelia pura / Genovesio nos comenta parte de lo que logro rescatar en las ultimas porno olimpiadas que se realizaron en putaendo / Talivan performea una declaton conceptual / Rene Acevedo Coverea a los mas grandes dejándolos chicos / Pedro de Piedra nos rompe los tímpanos con su agrodeclamaratonica presentación / Entre otros otras improntas atlético literarias prófugas del doping… acompáñanos en esta nueva edición con tus textos, canciones, performances o lo que te venda en testa junto al micrófono expectante de radio manini

ENTRADA LIBERADA / SALIDA DIFICULTOSA -- MICROFONO ABIERTO PERO CARISMATICO

Wednesday, March 31, 2010

Thursday, February 18, 2010

TIRA LINEAS



Cuando las personas son desagradables sin siquiera percatarse, como a muchos de nosotros suele ocurrirnos, lectores o no, es mejor olvidarse de hablar y de mirar y es, querámoslo o no, simplemente el deber de soñar el que nos mantiene en pie. Si fuera por demostrar aptitudes o monólogos, o tal vez valentía, un borracho sería un maestro en estas lides bizarras y los intelectuales de pacotilla se rebuscarían hasta las chauchas para terminar diciendo “al mundo le faltan lideres”.
Un día de mierda dijiste que no volverías a decirlo y en la tarde pasada lo dijiste tres veces, yo no sabía si era cierta esa tortura y las encuestan me daban perdedor, un poeta llamado Extingo canta sus noches demostrando en coros su debilidad por la cuneta. Mi mujer se fue, no sexualmente, sino de viaje, que a la larga puede resultar lo mismo. Estoy arrinconado entre sentimientos y como en una cárcel personal intento abrazar al mundo y quedo atrapado en lo mundano, saludo con apretón de manos a un asesino. Por las noches en Eureka es mejor amarrarse a la cama y tratar por todos los medios posibles de dormir, a nosotros entre chistes y botellas de pisco nos importa poco si vuelves, es seguro que algún adicto se estrujará la ropa empapada en lagrimones, cuando alguien dice la verdad es difícil creerle, los adictos pueden engañar hasta a un detector de mentiras con tal de conseguir sus drogas una vez más. Si de mentir se trata de inmediato pienso en Elver, que es capaz de disfrazarse de cerro para esconderse de su polola los sábados. Ella no se hace problema y toma otro destino y candorosa y sin esconderse va cayendo a los espesos y sucios pantanos llenos de viejos cocodrilos ebrios, dicen que la muchacha lo ama, nadie sabe porqué, pero todos lo comentan. Elver no es para nada lo que ella anhelaba, porque detrás de unos lentes oscuros y algo de creatividad no pueden estar sus sueños de mujer, la princesa es Denis Gaita y necesita de muchos reyes que la ennoblezcan a cada segundo del día, es por eso que tomé el puñal y pensé en el romanticismo de verla sangrar, su vida es morir, desconozco las vueltas de la existencia, los mandamientos yo podría burlarlos con facilidad, es muy difícil acertar la frecuencia de los “pecados”, que no son mucho más que pequeñas rebeliones naturales. En estos tiempos gemidores hasta un pedo puede ser considerado un atentado. Matar, desear, robar. Pensar, lo que existe es la tentación, un toffee para un abuelo, el asunto es para profesionales.
-¿Cómo podríamos ayudar al amor y volverlo limpio otra vez? –me dice Denis.
-A veces siento que son tantos y tontos los recuerdos que abochornan la pureza de la idea y esa extensa imaginación animal manual que nos retuerce. Al menos yo nunca he levantado la mano a una mujer, pero si les he bajado las faldas y luego los calzones. Gracias a mi instinto no quedaste antes embarazada.
-Bastardo de mierda, gracias a Dios eres estéril, te imaginas que en este momento mi estómago podría estar maldito con algo tuyo, y que tú para más cagarla, ignorarías.
-Tú crees, ¿sería como terminar con la evolución?
-Tú no evolucionas, te ramificas semejante al mal.
-Eres tan buena conmigo.
-No te hagas el imbécil ni el judío, ahora que estás escribiendo di la verdad.
-Nunca te he engañado. Siempre espero a alguien, eso es todo.
-Ahora supongo que esperarás que te crea.
-Denis te quiero.
-Necesito pensar un poco. Me voy de viaje unas semanas.
-Cada verano necesitas más a esos insectos esculturales.
-También soy un bicho, ¿o no?
-Pero mío -digo.
-¡Estás loco!, los insectos no tenemos dueños.
-En realidad los insectos siempre me han dado asco.
-Por eso me voy. Dame las llaves.

Abrió las alas y se fue volando entre los árboles, el viento la llevó a un sitio que ella no había escogido, estaba demostrado que podría haberla aplastado. El romanticismo no podría revolcarse en la cama, el sexo y sus deformaciones de armonía no podrían hacernos olvidar los secretos y el misterio de cada noche. Éramos como las antiguas ansias de la raza, la tierra para unos y el cielo para otros, el frenesí de los movimientos me lanza al vacío. Las mujeres deberían tener códigos y los poetas de primera línea acceso directo a sus corazones. Desde tiempos remotos que la humanidad se empeña en conseguir fácilmente cosas que en la práctica y en el ejercicio de vivir cuestan mucho, siempre hay inexpertos que anhelan terminar con sus problemas instalándose justo sobre otros más terribles. Es parecido a intentar hacer un cover de una mala canción o ir a buscar miel al panal de abejas asesinas. Tal vez las buenas personas ya han partido y ahora estemos aquí las aves de rapiña, que sin elegancia ni escrúpulos filudos carroñaremos todo. Es muy “arrogángster” pensar que dos serpientes exquisitas se han fijado en mí. Una es García y su amor aguachento, de palabras cortas y de hospital, un “amor-miedo” análogo de ejecución, nunca fue trascendental mirarnos el brillo de los ojos. Ahí fallamos. La otra serpiente es pequeña, aunque a modo de bestia es más gigante, es preciso que sepa si está vinculada al veneno de los mordiscos o es principiante. Dice que no consigue sacarme de su cabeza y yo creo que está loca y trata de correr frenéticamente hacia un galope carnal conmigo, la veo delante del sol con su falda corta y ensillo la yegua, de paso le tomo la cintura y sus labios después. Todo es sublime e imposible, es absurdo que la pueda evitar, supongo que debo agradecerle al diablo por esta invitación. Ella es una serpiente sin ancestros y en sus cartas hablaba de mis ojos y todo aquello que refrescará las heridas.
-Cuando las personas tranquilas duermen, deben estar diciendo algo –le digo.
-Los aullidos de los perros también tienen su dialecto canino.
-Si tuviera más tiempo para visitarte.
-No te preocupes, estoy acostumbrado a ser una isla.
-Y yo un barco extraviado.
-Estoy recién almorzado, ¿podríamos?
-¿Quieres seguir con esta estupidez?
-Si, porque no, es como robar.
-Pero robar no es tan estúpido.
-¿Cuál es el extremo?
-Robar es hermoso.
-…
-…
-¿Desde cuando robar es tan hermoso? -preguntó uno que robaba con diplomacia.

Era comerciante. Robar se justifica a pesar que uno sea la víctima, es evidente que las armas blancas son almas negras. En un bar “Un Dios Solo” mezcla música y tragos, el cerebro es el depravado, escucha sexo y se pone duro y cruel, y húmedo del otro bando. La vida es más loca de lo que cualquier loco escritor pueda escribir. Las rubias son un cuento aparte, si se van con todo el hilo son tildadas de putas y si se quedan echadas como vacas son cartuchas, si hablan poco son huecas y si se callan todos piensan que son tontas. No hay remedio con ese color de pelo, o son cloacas inservibles o pendejas escupidas de sus casas. Aclarar este cuento es como peñiscar un vidrio, pero los místicos de hoy, como yo, que soy un antiguo prolijo que trata de permanecer al centro y con hábitos decentes, lo resolveré. El alma de las rubias está en cada repollo de cuaderno de fin de año y en los candelabros que podemos encontrar en baratijas navideñas. Una rubia mística sería una exposición de defectos, ellas siempre te mirarán con una sonrisa y estarán pensando lo peor de ti, te escucharán y se reirán contigo y solo esperan que te mueras reventado por un container.
Salí a la feria a buscar papel higiénico y fui alejándome sin querer de la necesidad de comprarlo, ella esperaba sentada en el baño. ¿Cómo demostrar ciertas cosas sin caer en el invierno infrasensorial del olvido?, ”de perder la vista, el gusto, el tacto. A perder las ganas de volver a casa”. Es permanente el arrepentimiento que obtengo, un perdedor entusiasmado con el triunfo. Encajarían a vuelo de pájaro unas brujas sinceras y con resortes lubricados bajo los zapatos para elevarse con mayor velocidad y sin consultarlo con nadie. -No se muevan de la Tierra -gritan neurasténicas.

Venía un abuelo gritando por la feria y un adicto intenta llevarle las cosas sin su mínima autorización, es un carrito fabricado con ruedas de patines y maderas viejas, en Eureka acelera un Opel Century de dos puertas, el abuelo jadea:
-Nadie nos quiere a “losotros” -mientras compra tomates y yo me distraigo con el escote de una cuarentona caliente y despeinada. -¿Que habrá querido decir el viejo?, -¿los otros?, ¿o nosotros? -Envuelto en sofocantes aires vuelvo a mi casa, entro al living y desde el baño ella grita:
-¡Amor confort!-
-Chucha, espera otro poco. Se me olvidó –y salgo corriendo.
-Elver apúrate. Tengo acalambrada las piernas y el poto.
-Disculpa Reina. Soy un maldito desmemoriado.
-Mierda apúrate. Como puedes tenerme aquí una hora.

Salí otra vez en busca del producto relegado y como era de esperar, volví a olvidarlo.

Wednesday, February 03, 2010

Neal & dEan Moriarty



A decir verdad, no fueron ni la primera parte de su autobiografía, 'El primer tercio' (Producciones Editoriales, Barcelona, 1978), ni la copiosa correspondencia que mantuviera con Allen Ginsberg y Jack Kerouac -que, al constituir sus únicas publicaciones, suelen ser editados en un mismo volumen-, las que otorgaron a Neal Cassady un lugar privilegiado en el parnaso de la literatura heterodoxa. Fue su vida, que no su obra, la que le convirtió en prototipo del beat por excelencia. Así, mientras Ginsberg le dedicaba algunos de sus más célebres poemas -"Aullido", "El automóvil verde"-, Kerouac se inspiraba en él para crear a su Dean Moriarty de 'En la carretera' y a su Cody Pomeray de 'Ángeles de desolación', 'Los vagabundos del Dharma' y 'Big Sur'. Como se ve, pese a la parquedad de su bibliografía, méritos no le faltan a Cassady para formar entre la plana mayor de los heterodoxos y alucinados.

Hijo de un barbero, alcohólico empedernido, Neal nació en el Denver en 1942. "Entre los cientos de criaturas aisladas que recorrían las calles de la parte baja de Denver, no había ni una sola tan joven como yo. Entre aquellos hombres tristes que se habían entregado, cada uno de ellos por sus propias razones, a la tarea de concluir sus días como miserables borrachos, sólo yo, como copartícipe de su forma de vida, representaba la única réplica de su propia infancia, a la que podían volver a diario la vista". Apunta el mismo Neal sobre su infancia en el comienzo de 'El primer tercio'.

Actividad delictiva

Antiguo amante de Ginsberg, lector de Schopenhauer y de Nietzsche en los muchos reformatorios a los que le lleva su actividad delictiva -"Robé mi primer automóvil a los catorce años"-, en 1946, cuando Hal Chase presentó a Neal Cassady a Jack Kerouac, el escritor vio en el joven delincuente "a un héroe barbado del viejo Oeste (...), un estallido salvaje y afirmativo de pura alegría americana". El resto sería pisar el acelerador. No en vano, su leyenda dice que Cassady ha robado más de 500 coches y que sólo ha sido detenido por ello en un par de ocasiones.

Un año después, los dos amigos iniciarán el primero de los viajes que inspirarán 'En la carretera'. Mientras tanto, Kerouac se instala en casa de los Cassady, se hace amante de su mujer -Carolyn- con el consentimiento de Neal, e incluso hay quien dice que imita la prosa de Cassady puesto a escribir 'En la carretera'. No en vano, Kerouac nunca escatimó elogios para la escritura de su amigo, la que calificaba de "rápida, perfecta, sin correcciones ni dudas". Cassady, que abre los coches con la misma facilidad que descubre los entresijos de la obra de Proust, es quien acompaña a Kerouac en sus más celebres fotos.

Su propia experiencia

Pese a que mientras los beats le adoran, no ha escrito más que cartas -bien es verdad que algunas de más de 40.000 palabras-, lo cierto es que Neal todavía no ha sufrido eso, que en la contraportada de la edición española de 'El primer tercio' se llamó "su proceso de ósmosis cultural". De él devendría su más decidida entrega a la creación literaria. Con una existencia como la suya, nada mejor que contar que su propia experiencia. 'El primer tercio' -obra póstuma, publicada en 1971, tres años después de la muerte de su autor- alude en su título al primer tercio de la vida del artista, sus primeros treinta años, siempre con un único norte de guía: "la visión definitiva". Muchos han querido ver en dicha imagen eso que William Burroughs llama "el colocón, el fije definitivo".

Fuera como fuese, el segundo y el tercer tercio nunca llegarían a escribirse: Neal moriría en México en 1968, cuatro días después de haber cumplido 44 años. Parece ser que cae junto a las vías de ferrocarril en San Francisco de Allende. Está borracho. Tom Wolfe acaricia la idea de que el óbito le sobreviniera tras la mezcla de alcohol y barbitúricos. Algunos años después, en 1977, Tom Waits dedicaría una balada a la amistad de Cassady y Kerouac. La tituló "Jack & Neal". En uno de sus versos escribió: "Neal conducía a 180 kilómetros por hora cuando vimos una estrella fugaz".

Wednesday, December 30, 2009

LA LETRA ENTRA CON SANGRE.


La tomaré como esposa, si firmo la vendo, este vínculo conyugal me conmueve y me asusta, seremos los miembros que no varían, que no cambian en esencia, pero sí de tamaños. Entiendo que dependiendo de cada sociedad, tribu, extrañas fisionomías o mutuaciones étnicas.

Sabemos que existen novios gélidos como nieve y empanadas como novia, y viceversa. De igual manera, nos pararemos frente al Ministro de fe a legitimar la filiación de nuestro amor, y pronto la afilación de nuestras lenguas y extensiones de nuestros cuerpos, para luego engordar a los hijos pro-creados, eficazmente, por estos mismos miembros en ritual frenético.

Desde el punto de vista del derecho occidental, el matrimonio constituye una unión de dos personas que tiene por finalidad constituir una familia. Idiota, feliz, moderna, anacrónica. Digamos distinta. Nada sabemos de esto. La cuestión es la familia. Sin apellidos. Solo La Familia, la semilla, la raíz, el fruto, el dolor de guata. El baño, la cadena, la semilla otra vez, la música, los gritos favoritos, la comida, las deudas. Los gritos, eso ya lo dije.

Hasta hace pocos años se consideraba un elemento esencial de la definición de “Matrimonio” el hecho que ambos contrayentes debían ser de sexo opuesto, rayita y palito, pero en el último tiempo este elemento ha sido objeto de moderaciones debido a la introducción, por algunos ordenamientos jurídicos y algunos penes incansables, de incluir con ganas el matrimonio entre personas del mismo sexo, un precedente cercano es el primer matrimonio homosexual en nuestra vecina Argentina.

Ahora bien, no todas las sociedades establecen la distinción entre matrimonio civil y matrimonio religioso, válida sólo en Occidente. Matrimonio religioso, al que se considera un sacramento. Matrimonio civil, una juerga.
La forma tradicional de matrimonio es entre un hombre y una mujer, con la finalidad de constituir una familia.
Para el caso, basta el reconocimiento a las uniones entre un hombre y una mujer con finalidades prácticamente idénticas al matrimonio, pero que adoptan formas y denominaciones distintas, citaremos “las sociedades conyugales de convivencia, y por supuesto, las sociedades maritales de conveniencia”.

Ahora bien, es sabido que las hermanas de los otros siempre están lubricadas para el ring, exquisitas como cazuelas con papa humeando y caldo hirviendo, y por sobretodo, esperando inocuas palabras para dejarse cautivar. En Occidente decimos que bailar con la hermana es fome. No obstante aquello, en Oriente es fácil encontrar algunas excepciones históricas a la prohibición universal del incesto: Tenemos los casos de las monarquías del Antiguo Egipto, por ejemplo, Cleopatra, quien gobernó en matrimonio primero con uno de sus hermanos y luego con otro; podríamos decir que tuvo una razón de Estado, que se podía resumir en el intento de mantener concentrado el poder en una familia, en una dinastía.

También es el caso del Tíbet, donde varios hermanos pueden compartir la misma esposa. Economía, cosas del deseo o del leseo. En Bélgica, Canadá, España, Noruega, Países Bajos, Sudáfrica y Suecia, así como en el estado de Massachusetts en Estados Unidos, han admitido el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Estos países modificaron la anterior definición legal del matrimonio al concebirlo únicamente como la unión de dos personas. Como sea, este es un primer paso.

Todo vale, hasta que posteriormente, uno flaquee y se mande cambiar o la muerte los separe, o quién sabe, en su efecto, los dos o uno se aburra y pida a gritos el divorcio.

Tuesday, December 29, 2009

EL TRANCE DE LA ESCRITURA.



1. Cuadernos de notas secretos, garabateados, y páginas salvajemente escritas a máquina, para tu propia felicidad.
2. Sométete a todo, abierto, escuchando.
3. Intenta no emborracharte fuera de casa.
4. Enamórate de tu propia vida.
5. Lo que sientas encontrará su propia forma.
6. Sé el santo ingenuo de tu imaginación
7. Sopla tan profundo como quieras soplar.
8. Escribe lo que creas insondable, desde lo hondo de tu imaginación.
9. Las inexpresables visiones del individuo.
10. No le des más tiempo a la poesía del que precisa con exactitud.
11. Cosquillas visionarias temblando en tu pecho.
12. Sueña en trance permanente los objetos que están delante de ti.
13. Deshazte de tus inhibiciones literarias, gramaticales y sintácticas.
14. Como Proust, sé un viejo fumado del tiempo.
15. Di la verdadera historia del mundo en un monólogo interior.
16. La joya central del interés es un ojo dentro de un ojo.
17. Escribe para recuerdo y asombro de ti mismo.
18. Sé conciso en una mirada aguzada, nadando el mar del lenguaje.
19. Acepta para siempre el fracaso.
20. Cree en el sagrado contorno de la vida.
21. Esfuérzate en describir el fluido que ya existe en tu mente.
22. Si te detienes, no pienses en la palabra mas que para ver mejor la imagen.
23. Síguele el rastro a cada día, en el bálsamo de las mañanas.
24. No temas o te avergüences del conocimiento, el lenguaje o la dignidad de tu experiencia.
25. Escribe para que el mundo vea la exacta imagen que tienes de él.
26. Un libro-película es una película en palabras, la forma visual americana.
27. Alaba el Carácter del Parpadeo de la inhumana soledad.
28. Composición salvaje, pura, indisciplinada, venida de dentro, alocada si es posible.
29. Eres un genio siempre.
30. Director-Escritor de películas Terrenales, auspiciadas y protegidas por el Cielo.

PREPARACIÓN: el objeto se ubica antes de la imaginación, incluso antes la realidad, como un boceto (frente a un paisaje, una taza de té o un viejo rostro), o desde la memoria, en donde se convierte en un bosquejo de una determinada imagen-objeto.

PROCESO: al ser el tiempo la esencia de la pureza del discurso, el volcado del lenguaje es un fluido ininterrumpido de la mente en secretas y personales ideas-palabras, soplando (como un músico de jazz) el tema de una imagen.

MÉTODO: No hagas periodos que separen las oraciones-estructuras, ya arbitrariamente atiborradas de falsos dos puntos y las usualmente tímidas e innecesarias comas, mas que con el vigoroso espacio de la respiración retórica (tal como un músico de jazz toma aire entre las frases que no ejecuta) – “las pausas medidas son la esencia del discurso” – “escuchamos divisiones de sonido” – “el tiempo y cómo dar cuenta de él” (William Carlos Williams)

CAMPO: no selecciones la expresión sino siguiendo la libre desviación (asociación) de la mente en el infinito soplar-el-tema al producir océanos de pensamiento, balanceándote en el mar del Inglés sin otra disciplina que el ritmo de la exhalación retórica y el principio de frenesí, así como golpeas con tu puño la mesa con absoluta expresión, ¡bang! (guión de espacio) – Sopla y escribe tan profundo como quieras, pesca tan hondo como quieras, satisfaciéndote a ti mismo primero, para que luego el lector pueda recibir telepáticamente el estímulo y la emoción significante mediante las reglas que operan en su propia mente.

DEMORA EN EL PROCESO: no te detengas a pensar en la palabra apropiada, sino en el infantil cruce de escatológicas palabras acumuladas hasta conseguir la satisfacción, lo cual depondrá el ritmo por el pensamiento, acorde con las grandes leyes del tiempo.

TIEMPO: No hay barro que corra con el tiempo y, acorde a las leyes del desarrollo del tiempo shakespeareano, es preciso hablar ahora, en la forma inalterable en que lo haces, o callar para siempre – no hagas correcciones (excepto obvios y sensatos errores, como nombres o inserciones que no tienen nada que ver con el acto mismo de escribir sino con el de insertar)

CENTRO DE INTERÉS: no comiences por ninguna idea preconcebida de lo que vas a decir sino apégate a la joya central del interés en el tema de la imagen en el momento de escribir, y escribe desde el mar del lenguaje hacia una periférica redención y agotamiento – No pienses luego excepto por la poética o los epílogos. No pienses luego en “mejorar” o remediar las impresiones ya que la mejor escritura es siempre la más dolorosamente personal y exhaustiva, ejecutada desde la segura cuna de la tapa de los sesos, haz de ti tu propia canción, ¡sopla! – ¡ahora!- tu camino es el único camino – “bueno”- o “malo”- siempre honesto (“absurdo”), espontáneo, interés “confesional”, nunca artificial. El artificio es sólo artificio.

ESTRUCTURA DEL TRABAJO: las modernas y bizarras estructuras (ciencia ficción, etc.) se yerguen desde un lenguaje que ha muerto, temas “diferentes” que dan la ilusión de una “nueva” vida. Anda duramente las lindes del movimiento propio del tema, como una piedra en el río, fluir de la mente en la joya del interés (que tu mente corra sobre ella), deja que empiece a pivotar, y donde antes estaba la forma de un “principio” oscuro habrá luego la urgente necesidad de un “final,” y el lenguaje se acorta en la carrera para atarse al correr del tiempo de la tarea, siguiendo las leyes de la Forma Profunda para concluir con las últimas palabras, y los últimos sudores – La Noche es el Fin.

ESTADO DE ÁNIMO: si es posible escribe “inconscientemente”, en semi-trance (como Yeats, “trance de la escritura”) dejando que la inconciencia admita sus propios intereses desinhibidos, necesarios, y el lenguaje “moderno” lo que la conciencia censuraría; escribe excitada, velozmente, con los calambres propios del manuscrito o el tecleo, de acuerdo con (así como vas del centro a la periferia) las leyes del orgasmo, la “tormenta de la conciencia” de Reich. Venida desde dentro, surgiendo para relajarse y hablar.

Jack Kerouac.

Tuesday, December 22, 2009

TI JEAN - INTERVIEW



Los Kerouac no tienen teléfono. Ted Berrigan contactó a Kerouac unos meses antes y lo había convencido de hacer esta entrevista. Cuando creyó que había llegado el momento del encuentro, simplemente apareció en casa de los Kerouac. Dos amigos poetas, Aram Saroyan y Duncan McNaughton lo acompañaron. Kerouac atendió el timbre; Berrigan rápidamente le dijo su nombre y el propósito de la visita. Kerouac recibió a los poetas pero antes de hacerlos pasar, su esposa, una mujer muy resuelta, lo apartó y le pidió al grupo que se retiraran de inmediato.
“Jack y yo empezamos a charlar, yo insistía y repitía “Paris Review” “Entrevista,” etc,” recuerda Berrigan, “mientras Duncan y Aram ya se escabullían en el auto. Todo parecía perdido pero seguí hablando en lo que creía un tono de voz razonable, civilizado, amistoso y calmado, y prontamente la Sra. Kerouac accedió a hacernos pasar unos veinte minutos con la condición de que no bebiéramos.”
“Una vez dentro, mientras se hacía evidente que en realidad estábamos allí persiguiendo un fin serio, la Sra. Kerouac se volvía más amistosa y nos vimos libres de comenzar la entrevista. Parece ser que mucha gente aparecía en casa de los Kerouac constantemente, buscando al autor de On The Road, quedándose por días, bebiendo y distrayendo a Jack de su ocupación.”
“Mientras se iba haciendo de noche, la atmósfera cambiaba considerablemente, y la Sra. Kerouac, Stella, se las arregló para ser una amable y encantadora anfitriona. Lo más asombroso sobre Jack Kerouac era su mágica voz, la cual sonaba igual que en sus trabajos. Era capaz de los cambios más desconcertantes y pasmosos en un santiamén. Lo marcaba todo, incluso esta misma entrevista.”
“Luego de haber terminado, Kerouac, que había estado sentado todo el tiempo en una silla tipo Presidente Kennedy, se pasó un gran sillón y dijo “¿Así que ustedes son poetas? Bien, oigamos algo de lo que hacen.” Nos quedamos una hora más y Aram y yo leímos algunas de nuestras cosas. Al final, nos dio a cada uno de nosotros un poema que recientemente había escrito, firmado a lo largo, y nos fuimos”
Ted Berrigan, 1968
ENTREVISTADOR: ¿Podemos acercar ese taburete para apoyar esto?
STELLA: Sí.
JACK KEROUAC: Dios, Berrigan, eres tan inútil.
ENTREVISTADOR: No sé usar un grabador, Jack, Sólo sé charlar, como tú. Ok, ahí vamos.
JACK KEROUAC: ¿Okay? (Silba) ¿Okay?
ENTREVISTADOR: En realidad, me gustaría empezar por… El primer libro que firmaste con tu nombre, bastante raro, sobre todo para la gente que leyó primero On The Road…. El primero que yo leí fue The Town and The City….
KEROUAC: ¡Vaya!
ENTREVISTADOR: Lo encontré fuera del circuito de librerías….
KEROUAC: ¡Vaya! ¿Leiste Doctor Sax? ¿Tristessa?
ENTREVISTADOR: Va a ser mejor que me creas. Incluso leí Rimbaud. Tengo una copia de Visions of Cody que Ron Padgett compró en Tulsa, Oklahoma.
KEROUAC: ¡Maldito Ron Padgett! ¿Sabes qué? Él empezó un pequeña revista llamada White Dove Review en Kansas City. ¿Tulsa? En Oklahoma… sí. Me escribió “empezamos la revista; envíanos un gran poema, uno largo.” De modo que le envié “The Thrashing Doves.” Y también otro más. Rechazó el segundo porque su revista ya había comenzado. Eso es para que veas qué clase de enfermos tratan de abrirse camino a costas de uno. Ah, él no es un poeta. ¿Sabes quién es un gran poeta? Yo sé quienes son los grandes poetas.
ENTREVISTADOR: ¿Quiénes?
KEROUAC: Veamos… William Bissett, de Vancouver. Un muchacho indio. Bill Bisset, o Bissonnette.
SAROYAN: Hablemos de Jack Kerouac.
KEROAUC: Él no es mejor que Bill Bissett, pero es bastante original.
ENTREVISTADOR: ¿Por qué no empezamos con los editores? ¿Cómo…?
KEROUAC: Ok, todos mis editores, desde Malcolm Cowley han recibido instrucciones de dejar mi prosa exactamente tal como fue escrita. En los tiempos de Malcolm Cowley, con On The Road y The Dharma Bums, no tenía poder para apegarme a mi estilo, ya sea para bien o para mal. Cuando Malcolm Cowley hizo infinitas revisiones e insertó miles de comas innecesarias como, digamos, “Cheyenne, Wyoming” (¿por qué no decir simplemente “Cheyenne Wyoming” y dejar que asi quede, por ejemplo?). Gasté quinientos dólares haciendo la restitución completa del manuscrito de The Dharma Bums y recibí un cheque de Viking Press con el título de“Revisiones”. ¡Ja, Ja, Ja! Y me preguntas cómo es que trabajo con un editor… Bueno, en estos días, estoy gratificado por su asistencia en las pruebas de imprenta del manuscrito y descubriendo errores lógicos, como fechas, nombres de lugares. Por ejemplo, en mi último libro escribí “Firth of Forth” y luego lo revisé por sugerencia de mi editor y me di cuenta de que estaba refiriéndome a “Firth of Clyde.” Cosas como ésas. O que haya escrito “Alisteir,” en vez de Aleister Crowley, o descubrir pequeños errores de terminología con respecto al football… y así. Al no revisar lo que escribes, le das al lector el verdadero trabajo de tu mente durante la escritura misma: confiesas tus pensamientos de manera inalterable… Mira, ¿has escuchado alguna vez un tipo en un bar contando una historia larga y salvaje a un grupo de hombres y todos escuchan y sonríen? ¿Has visto que el tipo se detenga a revisar lo que ha dicho, que vuelva a la oración anterior para mejorarla, para pulir el impacto del pensamiento rítmico? Si hace una pausa para sonarse la nariz, ¿nos está ya planeando la siguiente oración? Y cuando deja que la siguiente oración se pierda, ¿no es precisamente eso lo que quería hacer? ¿No se aparta del pensamiento de esa oración y, como decía Shakespeare, “calla para siempre”, ya que ha pasado el tema por encima, como un brazo de un río fluye sobre una roca una y otra vez y nunca vuelve a hacerlo de la misma manera? A partir de mi obsesión con los períodos, todo lo que vino luego fue incidental; ésa la prosa de October in The Railroad Earth, muy experimental, con la intención de un golpe extensivo, como una máquina de vapor empuja un tren de carga desde un furgón rechinante al final, ésa era mi manera de hacerlo entonces y aún lo es, si el pensamiento durante la escritura veloz es confesional y pura y completamente excitada con la vida que la transporta. Estate seguro de esto, me pasé toda mi juventud escribiendo lentamente, haciendo revisiones e infinitas y cíclicas especulaciones, descartando cosas, pero llegué un día a ver que estaba escribiendo una oración que no tenía SENTIMIENTO. Mierda, es SENTIMIENTO lo que me gusta en el arte, no ARTIFICIO.
ENTREVISTADOR: ¿Qué fue lo que te animó a usar prosa “espontánea” en On The Road?
KEROUAC: La idea de la prosa espontánea la saqué de lo buenas que eran las cartas que me escribía Neal Cassady, todas en primera persona, rápidas, locas, confesionales, completamente serias, detalladas, con los nombres reales de todos. Ya, eran cartas, es lógico. Pero recuerdo la admonición de Goethe, su profecía de que en el futuro la literatura de Occidente iba a ser confesional por naturaleza; incluso Dostoievsky lo profetizó también y habría empezado a trabajar en esa vena si hubiese vivido lo suficiente para escribir ese proyecto de obra maestra, La Vida de Un Gran Pecador. Cassady también empezó a escribir en su primera juventud con cierta lentitud, de manera pintoresca y toda esa basura artificial, pero se hartó de ello, al igual que yo, al ver que el resultado no era lo que sentía salir de su corazón y sus agallas. Pero el impacto fue el estilo. Esos degenerados de la Costa Oeste mienten cruelmente cuando dicen que la idea de On the Road la saqué de él. Todas las cartas que me escribió eran sobre sus días de juventud, antes de que le conociera, sobre su padre y sus experiencias juveniles. Pero hubo una carta que me envió una vez que fue descripta erróneamente como de unas trece mil palabras…. Uhm, no, trece mil palabras tenía su primera novela, The First Third, la cual sigue en su poder. Esta carta a la que me refiero, la carta principal, tenía cuarenta mil palabras, imagínate, una novela corta. Es el mejor texto que yo haya leído alguna vez, mejor que cualquier otro en América, o al menos tan bueno como Melville, Twain, Dreiser, Wolfe, revolcándose en sus tumbas. Allen Ginsberg me pidió que le enviase esta vasta carta para leerla. La leyó, luego se la prestó a un tipo llamado Gerd Stern que vivía en una casa flotante en Sausalito, California, en 1955, y este tipo la perdió: a bordo, supongo. Neal y yo la llamábamos convenientemente la Carta Joan Anderson… el relato de una Navidad en los billares, las habitaciones de hotel, la cárcel en Dénver, toda llena de momento hilarantes y trágicos también, incluso el dibujo de una ventana, con las medidas precisas para que el lector la entendiera mejor. Escucha: esta carta habría sido impresa bajo la propiedad intelectual de Neal si la hubiésemos hallado, pero como ya sabes, era de mi propiedad –dado que estaba dirigida a mí-. Allen no debió haber sido tan descuidado con ella, o bien, el tipo de la casa flotante. Si pudiéramos desenterrar esta carta de cuarenta mil palabras, Neal se vería justificado. Hemos grabado muchas veces nuestras conversaciones, en 1952, y las hemos escuchado varias veces; ambos tenemos el secreto de la JERGA para contar una historia y darnos cuenta de que la única manera de expresarla es con la velocidad, la tensión y las tonterías extasiadas del momento… ¿es suficiente?
ENTREVISTADOR: ¿Piensas que tu estilo ha cambiado a partir de On The Road?
KEROUAC: ¿Qué estilo? Ah, el estilo de On The Road. Bueno, como decía, Cowley mantiene el estilo del manuscrito, lejos de mi poder de queja, y desde entonces mis libros se publicaron tan como fueron escritos; el estilo varió de la aguda velocidad experimental de Railroad Earth al trabajo delicado, de “uña encarnada,” de Tristessa; o de la influencia de la locura confesional de Memorias del Subsuelo (de Dostoievsky) en The Subterreneans a la perfección de Big Sur, que cuenta una historia bastante llana de un tirón, de manera delicada, a Satori in Paris, que fue el primer libro que escribí con un trago a mi lado (coñac o licor de malta)… Aunque no desestimo Book of Dreams, el estilo de una persona medio dormida, recién despierta, con un lápiz en la cama… Sí, un lápiz… ¡Qué trabajo! Los ojos somnolientos, la loca mente desconcertada y perpleja por el sueño, detalles que saltaban mientras escribías y que no sabías su significado hasta que despertabas, te tomabas un café, lo mirabas y veías la lógica de los sueños en el lenguaje mismo del sueño, ¿sabes? … Finalmente, decidí en mi cansada madurez, aflojarme un poco y escribí Vanity of Duluoz en un estilo más moderado de modo que, al haber sido tan esotérico todos estos años, volvieron a mí algunos lectores y vieron lo que estos diez años han hecho de mi vida y mi pensamiento… lo que, después de todo, tengo para ofrecer, la verdadera historia de lo que vi y de cómo lo vi.
ENTREVISTADOR: Dictaste algunas secciones de Visions of Cody. ¿Has usado este método desde entonces?
KEROUAC: No dicté secciones de Visions of Cody. Pasé a máquina un segmento de la conversación grabada con Neal, o Cody, hablando de sus primeras aventuras en L.A. Son cuatro capítulos. Desde entonces no he vuelto a usar ese método; ya no sale bien; bueno, con Neal y conmigo, cuando todo ya está bajado al papel, todos los ahs, y los ohs y los ahums y el atemorizante hecho de que la maldita cosa cambia y te ves forzado a no desperdiciar cinta o electricidad… Pues, nuevamente, no sé, quizás haya recurrido a eso en algún momento; pero ya estoy cansado y me vuelvo ciego. Esta pregunta me deja perplejo. Sé que muchos están haciéndolo, lo he oído, pero yo sigo garabateando. McLuhan dijo que tendemos a volvernos más orales, de modo que creo todos aprenderemos a dominar estas máquinas.
ENTREVISTADOR: ¿De qué se trata ese estado yeatsiano de semi-trance que posibilita la atmósfera ideal para la prosa espontánea?
KEROUAC: Bueno, ahí lo tienes, ¿cómo puedes estar en trance con tu boca moviéndose todo el tiempo?… Escribir es siempre una meditación silenciosa, a pesar de que vayas a cien millas por hora. ¿Recuerdas esa escena de La Dolce Vita donde el viejo párroco enfurece porque un montón de maníacos aparecen para ver el árbol donde los niños habían visto a la virgen María? Él dice, “no puede tenerse visiones en medio de este frenético y alborotado griterío; es necesario el silencio y la meditación.” Pues eso.
ENTREVISTADOR: Has dicho alguna vez que los haikus no pueden escribirse espontáneamente, que deben ser corregidos y revisados. ¿Es éste el principio de toda tu poesía? ¿Por qué el método de la poesía habría de diferir del de la prosa?
KEROUAC: No. Primero, los haikus son mejores si se los corrige y se los revisa. Lo sé, lo he intentado. Tienen que ser completamente económicos, sin follaje y floritura y lenguaje rítmico. Tiene que ser una simple imagen en tres líneas. Al menos, ésa es la manera en la que lo hacían los grandes maestros, pasándose meses con esas tres líneas para luego salir y decir:
In the abandoned boat
The hail
Bounces about.
Eso es de Shiki. Pero para lo que es el verso regular en inglés, yo arremetía al igual que con la prosa, usando el tamaño de la página de una libreta para la forma y el largo del poema, tal como un músico de jazz tiene un orden de un cierto número de barras y estribillos y tiene que detenerse allí donde el estribillo se detiene. Al final, en poesía puedes ser completamente libre de decir lo que quieras decir, no tienes que contar una historia, puedes usar juegos de palabras secretos; es por eso que siempre digo, cuando escribo prosa, “no hay tiempo para la poesía ahora, haz un relato simple.”
ENTREVISTADOR: ¿Cómo escribes haikus?
KEROUAC: ¿Haiku? ¿Quieres oír un haiku? Tienes que comprimir en tres líneas cortas una gran historia. Debes empezar por un situación de haiku –una hoja, como le contaba a Stella la otra noche, que cae sobre el lomo de un gorrión durante una gran tempestad de Octubre-. ¿Cómo podrías comprimir eso en tres líneas? Piensa que en japonés han de comprimirlo en diecisiete sílabas. No tenemos que hacerlo ya que no tenemos el mismo sistema silábico que tiene el japonés. De modo que dices: “Pequeño gorrión” – no tienes que decir pequeño- todos saben que un gorrión es pequeño. Así que…
Gorriòn
Con una gran hoja sobre su lomo
Tempestad
No, no funciona, lo rechazo.
Un Gorrioncito
Cuando una hoja de otoño de pronto golpea su lomo
Traida por el viento.
Ah, está bien, aunque es un poco largo. ¿Ves? ¿Te das cuenta, Berrigan?
ENTREVISTADOR: Parece haber una palabra que sobra. Quizás sea “cuando”. ¿Qué tal si dices…
Un gorrión
Una hoja de otoño de pronto golpea en su lomo—
¡Traida por el viento!
KEROUAC: Ey, eso está bien. Sí, “cuando” sobra. Ya sabes a lo que me refiero, O’Hara. “Un gorrión, una hoja de otoño de pronto — ¿no tenemos por qué dejar “de pronto”, no?
Un gorrión
Una hoja de otoño golpea en su lomo
¡Traida por el viento!
(Kerouac escribe la versión final en una libreta de espirales)
ENTREVISTADOR: “De pronto” es justamente lo que no necesitas allí. Cuando lo publiques, ¿pondrás una nota al pie que diga que me hiciste algunas preguntas?
KEROUAC: (escribe) Berrigan, mira. ¿Ves?
ENTREVISTADOR: ¿Escribes mucha poesía? ¿Escribes otro tipo de poesía además de haikus?
KEROUAC: Es difícil escribir haikus. Escribo largos y tontos poemas indios. ¿Quieres escuchar uno de ellos?
ENTREVISTADOR: ¿Qué raza de indios?
KEROUAC: Iroqueses. (Lee)
On the lawn on the way to the shore
Forty-four years old for the neighbors to hear
Hey, looka, Ma I hurt myself. Especially
With that squirt.
¿Qué significa, eh?
ENTREVISTADOR: Léelo otra vez.
KEROUAC: Hey, looka, Ma, I hurt myself, while on the way to the shore I hurt myself I fell on the lawn I yell to my mother hey looka, Ma, I hurt myself. I add, especially with that squirt.
ENTREVISTADOR: ¿Te caíste sobre un rociador?
KEROUAC: No, es el rociador de mi padre mojando a mi mamá.
ENTREVISTADOR: ¿A distancia?
KEROUAC: Oh, renuncio. Sabía que no entenderías ése. Tendría que explicártelo. (Abre su libreta una vez más y lee)
Goy means joy
ENTREVISTADOR: Envíale ése a Ginsberg.
KEROUAC: (lee)
Happy people so called are hypocrites – it means
The happiness wavelength can’t work without
Necessary deceit, without scheming and lies and
Hiding. Hypocrisy and deceit, no Indians. No smiling.
ENTREVISTADOR: ¿Indios no?
KEROUAC: La razón por la cual escondes cierta hostilidad para conmigo, Berrigan, es la guerra entre los franceses y los indios.
ENTREVISTADOR: Puede ser.
SAROYAN: Vi una foto tuya en el sótano de Horace Mann [escuela secundaria a la que asistió Kerouac]. Te veías bastante gordo por entonces.
STELLA: ¡Tuffy! Vamos, ven, gatito…
KEROUAC: Stella, tráenos una o dos botellas más. Mataría a todos si me dejaran salir. ¡Helados de azúcar caliente! ¡Boom! Solía comer esos helados luego de cada juego. Con Lou Little…
ENTREVISTADOR: ¿Él era tu entrenador en Columbia?
KEROUAC: Lou Little fue mi entrenador en Columbia, sí. Mi padre fue a buscarlo y le dijo “Narigón embustero… ¿por qué no dejas a mi hijo, Ti Jean, Jack, jugar en un juego del Ejército para poder volver batir a su enemigo en Lowell?” Y Lou Little respondió, “Aún no está listo.” “¿Quién dice que no está listo?” “Yo lo digo.” Y mi padre le dijo, “¡Sinvergüenza, nariz de banana, sal de mi vista!” Y luego irrumpió en la oficina fumando un gran cigarro. “Vayámonos de aquí, Jack, vayámonos ya.” De modo que dejamos Columbia juntos. Incluso, cuando estaba en la Marina durante la guerra -1942- donde los almirantes, entró y dijo, “Jack, tienes razón. Los alemanes no deberían ser nuestros enemigos. Deberían ser aliados. El tiempo va a probarlo.” Y todos los almirantes allí, con la boca abierta, y mi padre no se comía la mierda de nadie – mi padre no era más que un gran estómago, de este tamaño [hace el gesto con los brazos] y arremetía ¡POOM! [se pone de pie y lo demuestra, hinchando el estómago.] Una vez caminaba junto con mi madre, brazo a brazo, por Lower East Side. En aquellos tiempos, sabes, los 40’s. Venía un grupo de rabinos caminando en dirección opuesta… tee-dah tee-dah tee-dah… y no hacían lugar para este cristiano y su esposa. Así que mi padre ¡POOM! Los golpeó en la boca. Y siguió caminando con mi madre. Si no te gusta eso, Berrigan, te digo, es la historia de mi familia. Nunca se comieron la mierda de nadie. Y en lo que a mi respecta, yo tampoco me como la mierda de nadie. Puedes grabar eso. ¿Éste es mi vino?
ENTREVISTADOR: ¿The Town and The City fue escrito bajo principios de composición espontánea?
KEROUAC: Parte de él, sí. Incluso escribí otra version con Burroughs. Está escondida bajo la alfombra.
ENTREVISTADOR: Sí, he oído sobre ella. Todo el mundo la quiere.

KEROUAC: Se llama And The Hippos Were Boiled In Thier Tanks. Hipopótamos, ya que Burroughs y yo estábamos sentados en un bar una noche y escuchamos un informativo que decía “… los Egipcios atacaron bla bla bla… y mientras tanto, hay un gran incendio en el zoológico de Londres y el fuego corre por todo el predio ¡y los hipopótamos se hierven en sus tanques! ¡Buenas noches a todos!” Así es Bill (William Burroughs), él presta atención a cosas así. Siempre está en eso.
ENTREVISTADOR: ¿Es cierto que pasaste a máquina el manuscrito de Naked Lunch en Tánger?
KEROUAC: No, sólo la primera parte. Los primeros dos capítulos. Me había ido a la cama y tenía pesadillas… soñaba con grandes mortadelas que salían de mi boca. Tuve pesadillas cuando lo pasaba a máquina… Le dije, ¡Bill!. Y él dijo, “Sigue pasándolo. Te compraré un maldito calentador de kerosén en África del Norte.” Sabes, viviendo entre árabes es difícil conseguir un buen calentador. Encendía el de kerosén y me lo llevaba a la cama, y también un poco de marihuana. Kef, como le llamaban allí… a veces era hashish… allí, por cierto, es legal… y yo fumaba y fumaba y fumaba y cuando me iba a la cama tenía pesadillas con cosas que se me salían de la boca. Al final, aparecieron Allen Ginsberg y otros tipos, como Alan Ansen, y arruinaron todo el manuscrito ya que no lo pasaron del mismo modo en que había sido escrito.
ENTREVISTADOR: Grove Press ha estado lanzando sus libros de Olimpia Press con un montón de cambios y adicionales.
KEROUAC: Bueno, en mi opinión Burroughs no ha dado a nuestros corazones rotos algo interesante desde que escribió como en Naked Lunch. Todo lo que hace ahora son “fragmentos.” Escribes una página de prosa sobre otra, luego la doblas por la mitad, la cortas y la pones juntas… mierdas como ésas.
ENTREVISTADOR: ¿Qué hay de Junky?
KEROUAC: Es un clásico. Es mejor que Hemingway – es exactamente como Hemingway, pero aún un poco mejor. Por ahí se dice: “Danny entra en mi casa una noche y dice, “Hey, Bill, ¿me prestas tu cachiporra?” ¿Sabes lo que es una cachiporra?
ENTREVISTADOR: ¿Un bastón para golpear?
KEROUAC: Sí, un bastón. Bill dice, “lo dejé en el armario, debajo de las camisetas dejé el bastón. Se lo di a Danny y le dije, “No me la pierdas, Danny” — Y Danny dice, “No te preocupes, no lo haré.” Pues, sale y la pierde. Cachiporra… bastón…
ENTREVISTADOR: ¿Crees en las colaboraciones? ¿Has hecho colaboraciones más allá de con los editores?
KEROUAC: Colaboré en la cama con Bill Cannastra, en un departamento. Con rubias.
ENTREVISTADOR ¿Él fue el tipo que intentó bajarse del subterráneo en movimiento en Astor Place? Se cuenta en el libro de Holmes, Go.
KEROUAC: Sí, dijo, “quitémonos la ropa y corramos por toda la calle”… Estaba lloviendo, sabes. En la Calle Diecisiete y la Avenida Séptima. Yo dije, “bueno, pero me dejo los pantalones cortos” —- y él dice, “No, sin pantalones cortos.” “Me los voy a dejar puestos,” repetí. Y él, “Está bien, pero yo no.” Así que trot-trot-trotamos calle abajo. Desde de la Dieciséis hasta la Diecisiete… Y volvimos, subimos las escaleras — nadie nos vio.
ENTREVISTADOR: ¿A qué hora fue?
KEROUAC: Estaba desnudo por completo… a eso de las tres o cuatro de la madrugada. Llovía. Todo el mundo estaba allí. Él bailaba sobre vidrios rotos y cantaba algo de Bach. Bill solía tambalearse y caer del techo de su casa por entonces. Decía, “¿quieres que me caiga?” Le decíamos, “No, Bill, no.” Es italiana. Los italianos son bastante locos, sabes.
ENTREVISTADOR: ¿Escribe él también? ¿Qué hace?
KEROUAC: Él dice, “Jack, ven, miremos por esta cerradura.” Miramos y vimos muchas cosas… en su baño. Dije, “No estoy interesado, Bill.” “No estás interesado en nada.” Auden venía en esos días, la tarde siguiente a tomar algo. Quizás junto con Chester Kallman, Tennessee Williams.
ENTREVISTADOR: ¿En esos días estaba ya Neal Cassady? ¿Lo conociste cuando te relacionabas con Bill Cannastra?
KEROUAC: Oh, sí, sí… tenía un gran bote de hierba. Siempre fue un fumón feliz.
ENTREVISTADOR: ¿Por qué crees que Neal no escribe?
KEROUAC. ¡Él ha escrito… maravillosamente! Escribió mucho mejor que yo. Neal es un tipo divertido. Muycaliforniano. La ha pasado mejor que cinco mil despachadores de gasolina. En mi opinión, es el tipo más inteligente que he conocido. Por cierto, es jesuita. Solía cantar en un coro. Era corista en las escuelas católicas de Denver. Y me enseñó todo lo que hoy en día creo que vale la pena creer sobre la divinidad.
ENTREVISTADOR: ¿Te enseñó cosas como Edgar Cayce?
KEROUAC: No, antes de haber sabido algo sobre Edgar Cayce me contó todas las cosas que él seguía en esta vida. Fue cuando estábamos en el camino. Decía, “¿conocemos a Dios, no es así, Jack?” Y yo, “siii, muchacho.” “¿No sabemos acaso que nada va a salir mal?” “Sííí, muchacho.” “¿Y vamos a ir una y otra vez… y hmmmmmm ja-bmmmmm…” Era perfecto. Y aún lo es. Cada vez que nos encontramos no puedo dejar de lado nada de lo que dice.
ENTREVISTADOR: Escribiste sobre cuando Neal jugaba al football en Visions of Cody.
KEROUAC: Sí, era bastante bueno. Por entonces levantó a dos beatniks de jeans en North Beach, Frisco. Dijo, “tengo que ir, bang bang, ¿tengo que ir?” Trabajaba en el ferrocarril… no usaba reloj… “las dos y cuarto, tengo que estar allí a las dos y veinte. Chicos, los llevo hasta allí, así llego a tiempo a mi tren… para poder tomar mi tren”—- ¿Cuál era el nombre del lugar?– ¿San José? Ellos dijeron, “Sí,” y Neal, “Bueno, aquí tienen hierba.” “Quizás luzcamos como dos beatniks barbados… pero somos policías. Y vamos a arrestarte,” dijeron. De modo que un tipo fue hasta la cárcel y lo entrevistó para el New York Post; él dijo, “Dile a Kerouac que, si todavía cree en mí, me envíe una máquina de escribir.” Así que yo le envié cien dólares a Allen Ginsberg para que le comprara una máquina de escribir. Neal la recibió y escribió notas allí, pero no le permitieron enviarlas fuera. No sé dónde quedó la máquina de escribir. Genet escribió todo Our Lady of the Flowers en esa cloaca… la cárcel. Un gran escritor, Jean Genet. Escribía y escribía hasta llegar al punto sobre el que quería escribir… hasta que fue al lecho – ese frasco. El frasco francés. La cárcel francesa. Prisión. Final del capítulo. Todos los capítulos de Genet pudieron salir. Lo que, debo admitir, Sartre debe haber apercibido.
ENTREVISTADOR: ¿Piensas que se trata de un tipo diferente de escritura espontánea?
KEROUAC: Bueno, yo podría ir a la cárcel y escribir cada noche un capítulo sobre Magge, Magoo y Molly. Es precioso. Genet, verdaderamente, es el escritor más honesto que hemos tenido desde Kerouac y Burroughs. Pero vino después de nosotros y es más viejo. Bueno, tiene la misma edad que Burroughs. Pero no creo que haya sido deshonesto. ¡Yo la pasé muy bien! Dios, anduve rodando por este país libre como una abeja. Pero Genet es un trágico y maravilloso escritor. Y le concedo el laurel. La corona de laureles. ¡Pero no se la daría a Richard Wilbur! O a Robert Lowell. Dénsela a Jean Genet y a William Seward Burroughs. Y a Allen Ginsberg y a Gregory Corso, especialmente.
ENTREVISTADOR: ¿Qué piensas de Peter Orlovsky? ¿Te gusta lo que escribe?
KEROUAC: ¡Peter Orlovsky es un idiota! Un idiota ruso. Ni siquiera ruso. Es polaco.
ENTREVISTADOR: Ha escrito algunos poemas buenos.
KEROUAC: ¿Ah, sí? ¿Cuáles poemas?
ENTREVISTADOR: Tiene uno muy hermoso que se llama “Second Poem”
KEROUAC: “Mi hermano se mea en la cama…. Y yo voy al subterráneo y veo a dos personas besándose…”
ENTREVISTADOR: No, el poema que dice, “es más creativo pintar el suelo que barrerlo.”
KEROUAC: ¡Eso es un mierda! Ése es el tipo de poesía que ya fue escrita por otro idiota polaco llamado Apollinaire. Apollinaire no era su nombre real, sabes. Hay mucha gente en San Francisco que me ha dicho que Peter es un idiota. Pero me gustan los idiotas y disfruto de su poesía. Piénsalo, Berrigan. Pero en lo que a mí respecta, me quedo con Gregory (Corso). Dame una de ésas.
ENTREVISTADOR: ¿Una de estas pastillas?
KEROUAC: Sí, ¿Qué son? ¿Clarinetes?
ENTREVISTADOR: Se llaman Obetrol. Neal fue uno de los que me habló de ellas.
SAROYAN: Dijiste en la contratapa de la antología Grove… que dejabas que una línea fuese siempre un poco más allá para que se llenara de imágenes secretas que aparecían al final de la oración…
KEROUAC: ¡El Gran Armenio! Sedimento. Delta. Fango. Allí empiezas el poema….
As I was walking down the street one day
I saw a lake where people were cutting off my rear,
17.000 priests singing like Geroge Burns
Y luego…
And I’m making jokes about me
And breaking my bones in the earth
And here I am the great John Armenian
Coming back to earth
Y entonces recuerdas donde estabas al principio y dices…
Ahaha! Tatatatadooda… Screw Turkey!
¿Ves? Recordabas la línea al final… perdiste la noción en la mitad.
SAROYAN: Ya.
KEROUAC: Eso se aplica tanto a la prosa como a la poesía.
ENTREVISTADOR: Pero en la prosa cuentas una historia.
KEROUAC: En la prosa haces un párrafo. Cada párrafo es un poema.
ENTREVISTADOR: ¿Es así como escribes párrafos?
KEROUAC: Cuando estaba yendo a la ciudad, haciendo esto y aquello, durmiendo en cualquier lugar, con alguna chica, un tipo sacó unas tijeras y me apartó de la calle para mostrarte fotos sucias. Luego salí y me caí por las escaleras con una bolsa de papas.
ENTREVISTADOR: ¿Te ha gustado algo de lo que ha escrito Gertrude Stein?
KEROUAC: Nunca estuve muy interesado. Sólo me gustó un poco “Melanctha” Debería alguna vez ir a la escuela y enseñarle algo a los chicos. Podría hacer miles de dólares en una semana. Estas cosas no pueden aprenderse. ¿Sabes por qué? Porque tienes que nacer de padres trágicos.
ENTREVISTADOR: Sólo podrías decir eso si hubieses nacido en New England.
KEROUAC: Creo que fue a propósito que mi padre dijo que tu padre no era nada trágico.
SAROYAN: No creo que mi padre lo fuera.
KEROUAC: Mi padre decía… “ese Saroyan… William Saroyan no es en absoluto trágico… está lleno de mierda.” Y discutí mucho con él. The Daring Young Man on the flying Trapeze es bastante trágico, debería agregar.
SAROYAN: Era tan sólo un jovencito entonces, sabes.
KEROUAC: Sí, pero estaba pasando hambre, estaba en Times Square, volando. Un joven en un trapecio. Una historia hermosa. Me mató cuando era un niño.
ENTREVISTADOR: ¿Recuerdas esa historia de William Saroyan sobre un indio que llega a la ciudad, compra un auto y pone a un niño a conducirlo?
STELLA: Un Cadillac.
KEROUAC: ¿En qué ciudad era?
SAROYAN: Fresno. Era Fresno.
KEROUAC: Bueno, te acuerdas de esa noche en que yo estaba durmiendo una larga siesta y te me apareciste en la ventana sobre un caballo blanco…
SAROYAN: “El verano del hermoso caballo blanco.”
KEROUAC: Y miré por la ventana y dije, “¿Qué es eso?” Dijiste, “Mi nombre es Aram. Y monto un caballo blanco.”
SAROYAN: Mourad.
KEROUAC: “Mi nombre es Mourad,” dicúlpame. No, mi nombre es… Yo era Aadam, tú eras Mourad. Dijiste, “¡Despierta!” No quería despertarme. Quería dormir. Mi nombre es Aram es el nombre de un libro. Le robaste el caballo blanco a un grajero y me despertaste, Aram, para que fuera de paseo contigo.
SAROYAN: Mourad fue el loco que robó el caballo.
KEROUAC: Hey, ¿qué fue lo que me diste antes?
ENTREVISTADOR: Obetrol.
KEROUAC: Oh, obies.
ENTREVISTADOR: ¿Qué hay del jazz y del bop como influencias,,, más que Saroyan, Hemingway y Wolfe?
KEROUAC: Sí, el jazz y el bop, en el sentido de un tenor tomando aire y soplando una frase en su saxofón, hasta quedarse sin aliento, y que cuando lo haya conseguido, conseguido su oración, pues la exposición ya está hecha… Así es como yo separo mis oraciones, separaciones respiratorias de la imaginación… He formulado ya esta teoría de la respiración como una unidad de medida, tanto en la prosa como en el verso, no importa lo que Olson, Charles Olson diga; yo formulé esta teoría en 1953 a pedido de Burroughs y Ginsberg. Luego está el brío y la libertad y el humor del jazz en contraposición con todo ese espantoso análisis y cosas como “James entró en la habitación y encendió un cigarrillo. Pensó que Jane habría podido pensar que aquel gesto era demasiado vago…” Ya sabes como es. En cuanto a Saroyan, lo amé cuando era un adolescente, me sacó del pozo decimonónico que estaba intentado estudiar, no sólo por ese tono tan gracioso sino también por sus raíces en la poesía Armenia —- No sé… sólo me atrapó… Hemingway también me era fascinante, las palabras como perlas sobre la página en blanco, dándote la imagen exacta… pero Wolfe fue un torrente del cielo y el infierno americano que me abrió los ojos a América como un tema en sí mismo.
ENTREVISTADOR: ¿Y el cine?
KEROAUC: Sí, todos hemos sido influenciados por el cine. Malcolm Cowley lo mencionó varias veces. Es bastante perceptivo algunas veces: mencionó que en Doctor Sax se habla continuamente de orina, y de manera bastante natural ya que no tenía otro lugar donde escribir cuando estaba en México que el pequeño inodoro del baño, de manera de poder apartarme de los invitados en el departamento. Creo que tuvo cierta incidencia que lo haya escrito fumando marihuana todo el tiempo, el estilo es verdaderamente alucinatorio. Aunque no era la intención, en realidad.
ENTREVISTADOR: ¿Cómo ha influenciado el Zen tu trabajo?
KEROUAC: Lo que realmente influenció mi trabajo fue el Mahayana, el budismo original de Gautama ‘Sàkyamuni y Buda en sí mismo, la vieja India de Buda…. El Zen es lo que queda de su Budismo, o del Bodhi, después de su paso por la China y luego por el Japón. La parte del Zen que ha influenciado mi trabajo es el Zen contenido en los haikus, como decía antes, esas tres líneas, poemas de diecisiete sílabas escritos hace cientos de años atrás por tipos como Basho, Issa, Shiki, y además los recientes maestros. Una oración que es amable y dulce con un súbito brote de pensamiento en ella es siempre algún tipo de haiku, y hay mucho de sorpresa y diversión en ti mismo cuando estás en ello, dejas que tu mente salte, como sea, de una rama a un pájaro. Pero, en igual medida que el Catolicismo, es el Budismo de la antigua India el que ha influenciado esa parte de mi trabajo que quizás llamarías religiosa o ferviente, o piadosa. El Budismo Original remitía a una continua compasión consciente, a una hermandad, el dana paramita (lo que significa la perfección de la caridad), no pisar insectos y todo eso, humildad, mendicidad, el dulce y apenado rostro de Buda (que, por cierto, era de origen ario, digo, de la casta de los guerreros persas y no oriental como creemos)… en el Budismo original a ningún chico que entraba al monasterio se le advertía “aquí los enterramos vivos.” Solamente se les proveía de un delicado ánimo para meditar y ser amables. Los inicios del Zen datan de cuando Buda, de alguna manera, reunió a todos los monjes para anunciarles un sermón y escogió al primer patriarca de la iglesia Mahayana: en vez de hablar, simplemente levantó una flor. Todos se quedaron estupefactos, excepto Kasyapiya, que sonrió. Y Kasyapiya fue llamado así primer patriarca. Esta idea cautivó a los Chinos, como al sexto patriarca Hui-Neng que dijo, “en el principio no había nada,” y quiso hacer trizas los registros de los dichos de Buda que hay en los sutras; los sutras son “hilos de disertación.” De algún modo, luego, el Zen es una discreta aunque tonta forma de la herejía, pese a que ha habido verdaderos viejos monjes en algún lugar y hemos oido que fueron de los más locos. No he estado en el Japón. Tu Mha Roshi Yoghi es simplemente una disciplina extraída de todo esto y nada nuevo en realidad, por supuesto. En el Show de Johnny Carson, no se menciona el nombre de Buda. Tal vez su Buda sea Mia.
ENTREVISTADOR: Has escrito sobre Buda. ¿Cómo fue que no escribiste sobre Jesús? ¿No fue también un gran hombre?
KEROUAC: ¿Nunca escribí sobre Jesús? Si es así, eres el falso más insano que ha entrado en esta casa… y… todo lo que escribo es sobre Jesús. Soy Siempre-leal Mercurio, General del Ejército Jesuita.
SAROYAN: ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y Buda?
KEROUAC: Ésa es una buena pregunta. No hay diferencia.
SAROYAN: ¿No hay diferencia?
KEROUAC: La diferencia está entre el Buda original de la India y el Buda de Vietnam, que solamente se afeitaba la cabeza y se ponía un vestido amarillo porque era un temperamental agente comunista. El Buda original ni siquiera caminaba sobre la hierba joven para no destruirla. Nació en Gorakhpur, hijo del cónsul de las hordas persas invasoras. Y fue llamado el Sabio de los Guerreros. Y tenía miles de tipos bailando para él cada noche, con flores en las manos, diciendo ¿Quieres olerla, Señor?” Y él decía, “Sal de aquí, puta.” Cuando cumplió los treinta y un años, se enfermó y se cansó… su padre lo protegía de lo que estaba pasando fuera de la ciudad. Y fue en su caballo a las afueras de la ciudad, contradiciendo las órdenes de su padre y vió una mujer que agonizaba – un hombre que había sido incinerado que preguntó, “¿De que va tanta muerte y decadencia?” El sirviente dijo, “Esta es la manera en la que son las cosas. Tu padre te escondía de todo esto.”
Él dijo, “¿Qué? ¡Mi Padre! ¡Trae mi caballo, ensíllalo! ¡Llévame hasta el bosque!” Fueron hasta el bosque. “Ahora quítale la montura. Ponla en la de tu caballo y toma las riendas de mi caballo y ve hasta el castillo y dile a mi padre que ya no lo veré nunca más.” Y el sirviente, Channa lloró y dijo, “Yo tampoco volveré a verte. Pero no me preocupa. ¡Adelante! ¡Piérdete!”
Pasó siete años en el bosque, mordiéndose los dientes y nada sucedió. Se atormentaba al tratar de ayunar. “Me comeré mis propios dientes hasta que halle la causa de la muerte,” se decía. Y un día dio con el Río Rapti y se desmayó en él. Una chica se acercó con un tazón de leche y dijo “Señor, un tazón de leche.” (Slurrrp, bebió) Y dijo, “me da muchas energías, gracias, querida.” Luego salió de allí y se sentó bajo el árbol Bo. Figuerosa. Una higuera. Y dijo, “Cruzaré las piernas (lo demuestra haciendo la postura) y mis dientes rechinaran hasta que halle la causa de la muerte. A las dos de la mañana, cien mil fantasmas lo asaltaron. Ni siquiera se movió. A las tres, ¡los grandes fantasmas azules! ¡Arrghhhhh! Todo lo acosaba. A las cuatro, los locos maniáticos del infierno salieron de las alcantarillas…. en New York. Sabes, en Wall Street, donde las alcantarillas humean. Les sacas lo que las cubren y —¡yaaaaaaahhh! A las seis, todo estaba tranquilo — los pájaros empezaban a trinar y dijo, “Ah, la causa de la muerte… la causa de la muerte es el nacimiento.”
¿Simple? De modo que empezó a caminar hacia Banaras, en la India… con pelo largo, largo como el tuyo, ves…
Y entonces, tres tipos. Uno que dice, “Allí viene Buda, que se murió de hambre en el bosque con nosotros. Cuando se siente aquí, sobre esa cubeta, no laven sus pies.” Buda se sentó en aquella cubeta… El tipo se apresura y le lava los pies. “¿Por qué le has lavado los pies?” Buda dice, “porque voy hacia Banaras a golpear el tambor de la vida?” “¿Qué es eso?” “”Que la causa de la muerte es el nacimiento.” “¿A qué te refieres?” “Te mostraré.”
Una mujer se acerca con un bebé muerto en sus brazos. Dice, “Devuélvele la vida a mi hijo si es que eres el Señor.” “Claro que lo haré. Sólo lo ve y encuentra una familia en ‘Sravasti que no haya padecido la muerte en los últimos cinco años. Y le devolveré la vida a tu hijo.” Y ella fue por toda la ciudad, dos millones de personas, la ciudad de ‘Sravasti era más grande que banaras y al volver, dijo, “No encontré una familia así. Todos han padecido la muerte en los últimos cinco años.” “Entonces,” dijo él, “entierra a tu bebé.”
Y luego, su primo celoso, Devadatta (ése es Ginsberg, ¿ves?… yo soy Buda y Ginsberg es Devadatta) emborracha a un elefante… un enorme elefante borracho de whisky. Y el elefante va y… (imita el sonido del elefante y su trompa) con un gran tronco y Buda llega por el camino y atrapa al elefante y empieza a… (se arrodila). Y el elefante se arrodilla también. “¡Estas enterrado en el barro de la pena! ¡Deja en paz a ese tronco! ¡Quédate aquí!” Es entrenador de elefantes. Luego Devadatta hace rodar un gran pedrusco por un acantilado. Y casi golpea a Buda en la cabeza. Él dice, “Ahí está Devadatta nuevamente.” Y Buda hace así (camina hacia delante y hacia atrás) delante de sus muchachos, ves. Detrás de él estaba su primo, que lo amaba… Ananda… que significa “amor” en Sánscrito (sigue caminando). Eso es lo que haces en la cárcel para mantenerte en forma.
Sé muchas historias sobre Buda, pero no sé exactamente lo que dijo en cada una de ellas. Sí sé lo que dijo cuando un tipo lo escupió. Dijo, “como no puedo darle uso a tu abuso, deberías quedártelo.” Era genial.
(Kerouac toca el piano. Se sirven tragos.)
SAROYAN: Hay algo ahí.
ENTREVISTADOR: Mi madre solía tocar eso. No sé como transcribiremos esto al papel. Quizás tengamos que incluir un disco de ti tocando el piano. ¿Tocaría esa pieza otra vez, Mr. Paderewski? ¿Puede tocar “Alouette”?
KEROUAC: No, sólo música afro-germana. Después de todo, soy muy cuadrado. Me pregunto que le hará el whiskey a esos obies.
ENTREVISTADOR: ¿Tienes algún ritual o superstición cuando te tienes que poner a trabajar?
KEROUAC: Tuve uno una vez, encender una vela y escribir a su luz y apagarla de un soplo cuando terminaba por esa noche… también arrodillarme y rezar antes de empezar (saqué eso de una película francesa sobre George Frideric Handel)…pero ahora, simplemente, odio escribir. ¿Mi superstición? Empiezo a sospechar de la luna llena. Estoy bastante colgado con el número nueve, pese a que me dijeron que era de Piscis y que tenía que apegarme al siete; pero intenté hacer nueve touchdowns al día, es decir, pararme de cabeza en el baño, sobre un saco y tocar el suelo nueve veces con la punta de los pulgares de mis pies, mientras me balanceo. Esto, más que yoga, es una hazaña atlética. Imagínate ser un desequilibrado luego de eso. Francamente, pienso que mi mente sigue trabajando. Así que otro ritual, como lo has llamado, es rezarle a Jesús para que preserve mi sanidad y mi energía, de modo de poder ayudar a mi familia: es decir, mi madre paralítica, mi esposa y los gatitos presentes. ¿Ok?
ENTREVISTADOR: Escribiste On The Road en tres semanas, The Subterreneans en 3 días. ¿Produces aún con estos raptos tan fascinantes? ¿Podrías decirnos algo de la génesis del trabajo antes de que te sientas a teclear a una velocidad tan terrible? — ¿Cuánto de ello existe ya en tu mente, por ejemplo?
KEROUAC: Piensas en lo que sucedió realmente, le cuentas a tus amigos largas historias sobre ello, reflexionas, te conectas libremente y luego, cuando el momento de tener que pagar el alquiler llega una vez más, te fuerzas a sentarte a la máquina de escribir, o a escribir en un anotador, y lo sacas tan rápido como puedes… No es que vaya a dañarse ni un poco, ya que tienes ya toda la historia alineada. Ahora, cómo hacerlo depende del tipo de trampa que tengas en esa cabecita. Suena jactancioso, pero una chica me dijo una vez que yo tenía un cerebro-trampa, queriendo decir que podía capturar con una oración todo lo que ella había hecho en una hora, más allá de que nuestra conversación hubiese derivado a un millón de años luz de distancia… sabes lo que digo, como la mente de un abogado, digamos. Todo está en su mente, salvo ese lenguaje que se usa en el momento en que debe ser usado… Con respecto a On The Road y a The Subterreneans, no, ya no puedo escribir tan rápidamente… Escribir The Subs en tres noches fue realmente una proeza fantástica, tanto atlética como mentalmente, deberías haberme visto luego de que la terminé… Estaba pálido como un papel y había perdido quince libras, era un extraño en el espejo. Lo que hago ahora es escribir un promedio de ocho mil palabras de una sentada, en mitad de la noche, y otras ocho mil una semana después, descansando y tomando aire en el ínterin. Realmente odio escribir. No puedo divertirme haciéndolo ya que no puede decir estoy trabajando, cierren la puerta, sírvanme un café, estando allí sentado como un “hombre de letras, haciendo su trabajo de ocho horas al día” y luego llenando el mundo impreso con un montón de caídas deprimentes y auto impuestas y agregados pretenciosos; agregados, así llaman los escoceses al relleno de las almohadas. ¿Nunca has escuchado a un político usar mil quinientas palabras para decir algo que puede decirse sólo con tres? Así fue que me aparté de ese camino y ya no me aburro más haciéndolo.
SAROYAN: ¿Tratas a menudo de ver claramente, sin pensar en palabra alguna – solamente verlo todo tan claro como sea posible y luego escribir lejos de los sentimientos? Como en Tristessa, por ejemplo.
KEROUAC: Te oyes como salido de un seminario de la Universidad de Indiana.
SAROYAN: Lo sé, pero…
KEROUAC: Todo lo que hice fue sufrir con esa pobre chica y luego, cuando se volvió loca y casi se suicida… ¿recuerdas cuando se vuelve loca? Estaba atrapada. Fue la chica india más impresionante que conocí. Digo, india, india pura. Esperanza Villanueva. Villanueva es un apellido español de… no sé de dónde – Castilla. Pero ella era india. Mitad india, mitad española… hermosa. Absolutamente hermosa. Tenía unos huesos, vaya, era sólo carne y huesos. No escribí nada en el libro sobre como finalmente la clavé. ¿Sabes? Lo hice. Finalmente la clavé. Ella decía, “¡Shhhhhhhhh! No dejes que el casero oiga. Recuerda que estoy enferma y débil.” Yo le dije, “Lo sé, estuve escribiendo un libro sobre lo enferma y débil que estás.”
ENTREVISTADOR: ¿Cómo fue que no pusiste esa parte en el libro?
KEROUAC: Porque la esposa de Claude me dijo que no la pusiera. Que arruinaría el libro.
Pero no se trataba de un concurso. Ella estaba realmente ida. Tomaba Morfina. Y de hecho, recorrí la ciudad de un extremo al otro … y le dije,”aquí está lo tuyo.” Y ella, “¡Shhhhhhhh!” Se metió un fije y yo dije, “Ah…. ahora es el momento.” Y recibí lo mío. Pero… ¡ciertamente fue la justificación de México!
STELLA: Ven, gatito. Se ha ido una vez más.
KEROUAC: Era muy linda, te hubiese encantado. Su verdadero nombre era Esperanza (en castellano en el original) ¿Sabes lo que significa?
ENTREVISTADOR: No.
KEROUAC: En castellano, “esperanza”, Tristessa significa “tristeza,” pero su verdadero nombre era Esperanza (N. del T: but her real name was hope, en inglés-). Ahora se ha casado con un jefe de policía de Ciudad de México.
STELLA: No es tan así.
KEROUAC: Bueno, tú no eres Esperanza — ya te lo he dicho.
STELLA: Ya lo sé, cariño.
KEROUAC: Era la más flaca… y tímida… como un riel.
STELLA: Se casó con un teniente, me lo has dicho, no con un jefe de policía.
KEROUAC: Tiene razón. Uno de estos días voy a ir a verla otra vez.
STELLA: Por sobre mi cadáver.
ENTREVISTADOR: ¿Escribiste Tristessa cuando estabas en México realmente? ¿O fue más tarde?
KEROUAC: La primera parte la escribí en México y la segunda parte en… México. Es cierto. En el 55’ la primera parte, en el 56’ la segunda. ¿Qué importa eso? No soy Charles Olson, ¡el gran artista!
ENTREVISTADOR: Sólo corroboro algunos datos..
KEROUAC: Charles Olson te pasa esos datos. Sabes. Todo sobre cómo comenzó la caza en la playa de Glouncester. Encontraron a alguien pajeándose allí, en la playa…. ¿Cómo le llaman? ¿Vancouver Beach? ¿Dig Dog River?… Dogtown. Así le llaman, “Dogtown.” Bueno, esto es Shittown sobre el Merrimack (N. del T: Shit=mierda; town: pueblo). Lowell se llama “Shittdown sobre el Merrimack.” No voy a escribir un poema llamado Shittown, insultando a mi pueblo. Pero si fuera más corpulento, podría escribir lo que me diera la gana, ¿no?
ENTREVISTADOR: ¿Cómo te llevas con otros escritores? ¿Te escribes con ellos?
KEROUAC: Me escribo con John Clellon Holmes, pero cada vez menos; me estoy volviendo muy haragán. No puedo responder las cartas de mis admiradores porque no tengo una secretaria a la que dictarle, que escriba a máquina, compre las estampillas, los sobres, todo eso… y no tengo nada que responder la verdad. No voy a pasarme el resto de mi vida sonriendo y apretando manos y dando y recibiendo lugares comunes, como un político, porque soy escritor – tengo que dejar reposar mi mente, como Greta Garbo. Igualmente, cuando salgo, o recibo invitados inesperados, la pasamos mejor que un barril de monos.
ENTREVISTADOR: Tanto ellos como nosotros… ¿perturbamos tu trabajo?
KEROUAC: Perturbar… perturbar. Me quitan el tiempo. Diría que principalmente, las atenciones que le ofrecen a un escritor de “notoriedad” (fijate que no digo “de fama”) tipos que ambicionan secretamente también ser escritores, el hecho de venir o escribir o llamar, son las atenciones propias de un maldito agente literario. Cuando era desconocido y luchaba por ser escritor, hice mi camino de hormiga, caminé arriba y abajo la avenida Madison por años, editor tras editor, agente tras agente, y nunca en mi vida le escribí una carta a un autor ya publicado pidiéndole consejo o ayuda, ni siquiera tuve las agallas de enviarle mis manuscritos a un pobre autor que luego tiene que apresurarse en devolver el manuscrito antes de que sea acusado de robar ideas. Mi consejo a los escritores jóvenes es que se busquen ellos mismos un agente, quizás por intermedio de sus profesores de universidad (como yo conseguí mis primeros editores a través de Mark Van Doren), y que hagan su propio camino de hormiga, lo que sea que deban hacer… Los que perturban mi trabajo no es nada más que cierta gente.
Los que atesoran su trabajo son los solitarios de la noche, “cuando el ancho mundo cae dormido rápidamente.”
ENTREVISTADOR: ¿Cuál crees que es el mejor lugar y la mejor hora para escribir?
KEROUAC: El escritorio de una habitación, cerca de la cama, con buena luz, de la medianoche hasta el amanecer, un trago cuando te cansas, preferentemente en casa, y si no tienes casa, haz tu casa en la habitación de un hotel: paz. (Toma una armónica y toca) Vaya, ¡puedo tocar!
ENTREVISTADOR: ¿Qué hay de escribir bajo la influencia de las drogas?
KEROUAC: El poema 230 de Mexico City Blues es un poema escrito enteramente con morfina. Cada línea de ese poema fue escrita conforme pasaban las horas… un gran cuelgue de Morfina. (Busca el libro y lee.)
Love’s multitudinous boneyard of decay,Y una hora más tarde:The spilled milk of heroes,Y una hora más tarde:Destruction of silk kerchiefs by dust store,
Y una hora más tarde:Caress of heroes blindfolded to posts,Y así:
Murder victims admitted to this life,
Y:
Skeletons bartering fingers and joints,Y:
The quivering meat of the elephants of kindness
Being torn apart by vultures,
(¿Ves de dónde me robó Ginsberg eso?) Una hora más tarde:
Conceptions of delicate kneecaps.
Di eso, Saroyan.
SAROYAN: Conceptions of delicate kneecaps.
KEROUAC: Muy bien.
ENTREVISTADOR: Deberíamos hacerte muchas preguntas más serias. ¿Cuándo fue que conociste a Allen Ginsberg?
KEROUAC: Primero conocí a Claude (Claude es el seudónimo de Lucien Carr, usado en Vanity of Duluoz.) Luego conocí a Allen y luego a Burroughs. Claude entró por las escaleras de emergencia… Había disparos en el callejón -¡Pow! ¡Pow! – llovía y mi esposa dijo, “Ahí viene Claude.” Y así entraba este rubio, por la escalera de emergencia, todo mojado. Pregunté, “¿Pero de qué se trata todo esto? ¿Qué mierda es esto?” “Me están persiguiendo,” dijo. Al otro día entra Allen Ginsberg cargando libros. Con dieciséis años y las orejas prominentes. Dice, “Bueno, la discreción es la mejor parte del valor.” “Oh, cállate,” dije yo. Al día siguiente entra Burroughs, en túnica, seguido de otro tipo.
ENTREVISTADOR: ¿Quién era el otro tipo?
KEROUAC: Un tipo que se había lastimado en el río. Un tipo de New Orleans al que Claude había golpeado y matado en el río. Lo apuñaló doce veces en el corazón con su navaja de los Boy Scouts. Cuando Claude tenía catorce años era el muchacho rubio más hermoso de todo New Orleáns. Y se unió a las tropas de los Scouts… y quien estaba al frente de los Scouts era una gran hada pelirroja que fue a la Universidad de Saint Louis, creo.
Y ya había estado enamorado de un tipo que se veía tal como Claude en Paris. Y este tipo persiguió a Claude por todo el país; lo había echado de la Preparatoria de Baldwin, Tulane, y de la de Andover… Es un cuento de maricones, pero Claude no es maricón.
ENTREVISTADOR: ¿Qué hay de la influencia de Ginsberg y Burroughs? ¿Alguna vez han pensado en la marca que ustedes tres dejarán en las letras norteamericanas?
KEROUAC. A mí me han consagrado “gran escritor” varias veces, como a Thomas Wolfe… Allen siempre estuve leyendo y escribiendo poesía… Burroughs siempre leyó mucho y anduvo por todos lados mirándolo todo. Se ha escrito una y otra vez sobre la influencia que hemos tenido los unos en los otros… Éramos solamente tres personajes interesantes en una ciudad interesante como New York, en los campus, las librerías, las cafeterías. Puedes encontrar muchísimos detalles en Vanity… en On The Road, donde Burroughs es Bull Lee y Ginsberg es Carlo Marx, y en The Subterreneans, donde son Frank Carmody y Adam Moorad respectivamente. En otras palabras, pese a que no quiero parecer maleducado contigo al respecto, estuve tan ocupado entrevistándome a mí mismo en todas mis novelas, tan ocupado en escribir estas mismas entrevistas a mí mismo, que no veo la razón por la que deba estar esforzándome en repetir una y otra vez a todo aquel que quiera entrevistarme (cientos de periodistas y de estudiantes) lo que ya explican los mismos libros. Se trata de sentido común. Y no es tan importante. Si hay algo que cuenta es nuestro trabajo, y no estoy tan orgulloso del mío o del suyo o del de nadie desde Thoreau y otros tipos como él, quizás porque estamos aún muy cerca de casa como para sentirnos cómodos. La notoriedad y las confesiones públicas en un formato literario exigen tanto de ti que es necesario arrastrarlo desde el nacimiento, créeme.

ENTREVISTADOR: Allen dijo una vez que no SAbía leer a Shakespeare hasta que aprendió por tu forma de leerlo.
KEROUAC. Porque en mi vida anterior, yo fui él.
How like a winter hath my absence been from thee?
The pleasure of the fleeting year… what freezings
Have I falt? What dark days seen? Yet Summer with his
Lord surcease hath laid a big turf in my orchard.
And one hog alter another comes to eat
And break my broken mountain trap, and my mousetrap
Too! And here to end the sonnet, you must make sure
To say, tara-tara-tara!
ENTREVISTADOR: ¿Esa fue una composición espontánea?
KEROUAC: Bueno, la primera parte era Shakespeare… y la segunda era…
ENTREVISTADOR: ¿Has escrito sonetos alguna vez?
KEROUAC: Te daré un soneto. ¿Cuándo tiene que ser? ¿Ahora?
ENTREVISTADOR: Catorce líneas.
KEROUAC: Doce líneas y dos más que sean demoledoras. Allí es donde pones la artillería pesada.
Here the fish of Scotland seen your eye
And all my nets did creak
¿Tiene que rimar?
ENTREVISTADOR: No.
KEROUAC: My por chapped hands fall awry and seen the Pope, his devilled eye. And maniacs with wild hair hanging about my room and listening to my tmmb which does not rhyme.
¿Siete líneas?
ENTREVISTADOR: Ésas fueron ocho.
KEROUAC: And all the orgones of the earth will crawl like dogs across the graves of Peru and Scotland too.
Ahí tienes diez.
Yet do not worry, sweet angel of time That hast thine inheritance imbedded in mine.
ENTREVISTADOR: Eso está bastante bien, Jack. ¿Cómo lo hiciste?
KEROUAC: Sin estudiar métrica… como Ginsberg… Me encontré con Ginsberg… luego de haber viajado a dedo desde México hasta Berkeley, y es un largo viaje, nene, muy largo. Desde México, cruzando Durango… Chihuahua… Texas. Fui a lo de Ginsberg, a su cabaña y le dije, “Vamos a hacer música.” “¿Sabes lo que voy a hacer mañana?” me preguntó. “¡Voy a dejar en el escritorio de Mark Schorer una nueva teoría sobre prosodia! ¡Sobre la disposición métrica en Ovidio! (Risas)
Yo le dije, “No lo hagas, hombre. Siéntate debajo de un árbol y olvídalo y bebe vino conmigo… Phill Whalen y Gary Snyder y todos los vagabundos de San Francisco. No intentes ser un gran profesor de Berkeley. Sé sólo un poeta bajo los árboles…. Y pelearemos y romperemos las reglas.” Y escuchó mi consejo. Aún lo recuerda. Me dijo, “¿Qué podrías enseñar tú con esos labios tan resecos?” “Claro,” dije yo, “acabo de llegar de Chihuahua. Hace mucho calor allí, puf. Sales y pequeños cerdos te restriegan las piernas. ¡Pufff!”
Así que llegó Gary Snyder con una botella de vino…. Y Whalen, y llegó, ¿cómo se llama?, Rexroth, y todos… y así fue el Renacimiento poético de San Francisco.
ENTREVISTADOR: ¿Cómo fue que echaron a Ginsberg de Columbia? ¿No tuviste algo que ver en ello?
KEROUAC. Oh, no… Él me dejaba dormir en su habitación. No lo echaron por eso. La primera vez que me dejó dormir en su habitación, dormía con nosotros un tal Lancaster, que era descendiente de las Rosas Blancas o las Rosas Rojas de Inglaterra. Y llegó luego otro tipo…. Que corrió por todos lados diciendo que yo estaba tratando de engancharme con Allen, y Allen ya había escrito que yo no estaba durmiendo allí porque quisiera engancharme con él, sino porque él quería engancharse conmigo. Pero en realidad tan solo dormíamos. Luego, consiguió otra habitación… había muchas cosas robadas allí…. Llevó a vivir a unos ladrones, Vicky y Huncke. Ya habían sido detenidos por robar varios bienes y por dar vuelta un coche, por romper los lentes de Allen, está todo en Go, el libro de John Holmes.
Allen me preguntó, cuando tenía diecinueve años, “¿Tengo que cambiar mi nombre a Allen Renard?” “¿Te cambias tu nombre a Allen Renard y yo te doy una patada en los huevos! Quédate con Ginsberg…” y lo hizo. Ésa es una de las cosas que me gustan de Allen. ¡Allen Renard!
ENTREVISTADOR: ¿Qué fue lo que los reunió a todos ustedes en los 50’s? ¿Qué fue lo que parecía agrupar a la Beat Generation?
KEROUAC: Oh, “Beat Generation” fue tan solo una frase que se usó en 1951 en el manuscrito de On The Road para describir a tipos como Moriarty, que corrían a través del país buscando trabajos raros, chicas, emoción. Luego fue utilizada por la Izquierda de la Costa Oeste y cambiaron el significado a “Beat mutiny” (“Motín Beat”) y “Beat Insurrection” (“Insurrección Beat”) y todo ese sinsentido; sólo querían un movimiento joven para sostener sus propios propósitos sociales y políticos. Yo no tengo nada que ver con todo eso. Yo fui jugador de football, estudiante becado de la universidad, marino mercante, guardafrenos en los trenes de carga, escritor de guiones, secretario… Y actualmente, Moriarty-Cassady es un cowboy en el rancho de Dave Uhl en New Raymer, Colorado… ¿Qué clase de beatnik puede ser ése?
ENTREVISTADOR: ¿No había un sentimiento de “comunión” en el grupo Beat?
KEROUAC: Esa comunión fue inspirada todo el tiempo por los mismos personajes que he mencionado, tipos como Ferlinghetti, Ginsberg; ellos tienen mucha conciencia social y quieren que todo el mundo viva en una especie de kibbutz, solidaridad y todo eso. Yo era un solitario. Snyder no es como Whalen, Whalen no es como McClure, yo no soy McClure, McClure no es Ferlinghetti, pero todos la pasábamos bien bebiendo vino. Conocíamos a cientos de pintores y poetas y músicos de jazz. No hay tal “grupo” beat, como decías… ¿Qué hay de Scott Fitzgerald y su “grupo perdido”? ¿Suena bien? O Goethe y su “grupo Wilhelm Meister”? Este tema es aburridísimo. Pásame ese vaso.
ENTREVISTADOR: Bien, pero ¿por qué se dividieron a principios de los 60’s?
KEROUAC: Ginsberg nunca estuvo interesado en la Izquierda… Como Joyce le dijo a Ezra Pound en los años 20, “No me molesten con la política, lo único que me interesa es el estilo.” Además me aburre mucho la nueva vanguardia y el sensacionalismo creciente. Leo a Blaise Pascal y tomo notas sobre religión. Me gusta juntarme con tipos que son no-intelectuales, como quizás les llamarías, y no tener mi mente llena de proselitismo ad infinitum. Han empezado a crucificar pollos en los happenings, ¿qué viene luego? ¿La crucifixión de un hombre…? El grupo Beat se dispersó a principios de los 60’s, como decías, cada uno tomó su camino y éste es el mío: una vida casera, como al principio, yéndole a hincar el diente a algún bar de vez en cuando.
ENTREVISTADOR: ¿Qué piensas de lo que han estado haciendo hasta ahora? El compromiso radical de Allen… el método cut-up de Burroughs…
KEROUAC: Yo soy pro-americano y el compromiso radical en la política parece extenderse a todos lados…El país le ha dado a mi familia canadiense una buena tregua, más o menos, y no vemos razón alguno en menospreciarlo. En lo que respecta al método cut-up de Burroughs, espero que vuelva a escribir aquellas raras y divertidas historias que solía hacer y a las maravillosas viñetas de Naked Lunch. El Cut-up no es nada nuevo, de hecho mi mente-trampa hace muchos cut-ups mientras trabaja… al igual que el cerebro de todo el mundo cuando habla o piensa o escribe… Se trata solamente de un viejo truco Dadá, un collage literario. Sin embargo, Burroughs suele sacar de él efectos impresionantes. Quiero que sea lógico y elegante y es por eso que no me gusta el cut-up, que viene a enseñarnos que nuestra mente está echa pedazos. Claro que está echa pedazos, como cualquier puede notarlo cuando alucina, pero ¿qué tal si intentamos una explicación de esa destrucción que pueda ser entendida en lo cotidiano de un momento?
ENTREVISTADOR: ¿Qué piensas de los hippies y del panorama del LSD?
KEROUAC: Ya empieza a cambiar, yo no podría ser capaz de juzgarlo. Y no tienen el mismo tipo de pensamiento. Los Diggers son diferentes… No conozco un solo hippie de todas formas… Creo que piensan que soy un camionero. Y lo soy. Con respecto al LSD, es malo para gente con antecedentes cardíacos en su familia.
(Tira el micrófono al mover la pierna y lo repone.)
¿Hay alguna razón por la que no puedes ver nada bueno en nuestra mortalidad?
ENTREVISTADOR: Perdón, ¿te importaría repetir eso?
KEROUAC: Decías que te había salido algo de pelo blanco en la panza. ¿Por qué tiene que salirte pelo blanco en tu panza mortal?
ENTREVISTADOR: Déjame pensarlo. En realidad, creo que se trata de una pequeña píldora blanca.
KEROUAC: ¿Una píldora blanca?
ENTREVISTADOR: Y bastante buena.
KEROUAC: Dame.
ENTREVISTADOR: Deberíamos esperar hasta que el panorama se ponga más interesante.
KEROUAC: Cierto. Esta pequeña píldora blanca es una extraña barba en tu mortalidad, que te avisa y te envalentona a dejar que tus uñas crezcan en las tumbas del Perú.
SAROYAN: ¿Sientes la mediana edad?
KEROUAC: No. Oye, estamos llegando al final de la cinta. Quisiera agregar algo, Pregúntame qué significa Kerouac.
ENTREVISTADOR: Jack, dime una vez más qué significa Kerouac.
KEROUAC: Bien, kairn. K (o C) A-I-R-N. ¿Qué es cairn? Una pila de piedras. Ahora, Cornwall, cairn-wall. Lo mismo que cairn, la palabra kern. K-E-R-N, el mismo significado. Kern. Cairn. “Ouac” significa “lenguaje de”. Así que Kerouac significa lenguaje de Cornwall. Kerr, al igual que Deborah Kerr. “Ouack” significa lenguaje del agua. Ya que kerr, carr, etc, significa agua. Cairn significa pila de piedras. Pero no hay lenguaje en una pila de piedras. Kerouac. Ker-(agua), ouac-(lenguaje de). Y está relacionado con un viejo nombre irlandés, Kerwick, que quiere decir corrupción. Y es un nombre de Cornish, que en sí mismo significa cairnish. Según Sherlock Holmes, todo esto es persa. ¿No recuerdas cuando Sherlock Holmes sale junto a Dr.Watson y resuelve el caso en la vieja Cornwall, y luego dice, “¡Watson, la aguja! ¡Watson, la aguja…!” Y luego, “He resuelto este caso aquí, en Cornwall. Ahora soy libre de sentarme por aquí y decidir y leer libros, lo que prueba… la razón por la que la gente de Cornish, también conocidos como Kernuaks, o Kerouacs, es de origen persa. La empresa en la que estoy embarcándome,” termina diciendo. Y luego, “empresa de eminente peligro, nada bueno para una mujercita de su tierna edad.” ¿Recuerdas eso?
MCNAUGHTON: Lo recuerdo.
KEROUAC: McNaughton lo recuerda. McNaughton. ¿Te crees que me olvidaría el nombre de un escocés?