Monday, August 18, 2008

*IMPRESCINDIBLE INCOMODIDAD*



Me levanté temprano, pero nunca tanto, creo que en la mañana se ven mejor los colores, eso pienso, y esta construcción estaba en vías de demolición, ahora que escribo esto, ya no existe, la botaron al suelo con dos toques de grúas y un petazeta, fue hoy como a las diez que la vi en pie, dicen que van a hacer fastuosos edificios con trampolines y piscina y quinchos para asados, con balcones amplios con vista a la periferia de Renca y Carrascal, nada muy atractivo. Estos fueron en el pasado los Silos, o lugares de almacenamiento de trigo en la época del cincuenta, ahora estaban vacíos, podridos, abandonados, sin dios ni ley, decenas de adictos entran al lugar y se drogan esta ya mas no poder, no habían ratas propiamente tal, animalitos, si cientos de humanos que dormían y cagaban y meaban como roedores de dos patas, hacían todo ahí encima de todo, es mentira, en el lugar hay guardias y nadie entraba. Los vecinos están felices porque también crece la hipótesis que construirán un Jumbo y ven en eso muchas vacantes de empleos y también saciadas sus ganas de comprar productos importados y porque no decirlo, de robar comida, tragos y cositas para degustar mientras compras o simulas hacerlo, en fin, cualquier chiche que pueda ser utilizado en la re-decoración de las viejas casas del barrio.



Al rato, ya estoy en el Barrio Brasil, este lugar me trae muchos recuerdos, por aquí capeábamos clases y bebíamos chelas a las nueve de la mañana, todos los subversivos canarios aplicacionistas siempre teníamos sed y cada mañana había algún clandestino dispuesto a vendernos una pilsen a luca, todos en el conjunto de insignes cimarreros conocíamos múltiples picadas de pitos, copetes y lugares de baja reputación dónde satisfacer necesidades de escolares, por aquí , en teoría, estudie la enseñanza básica y después la media, claro que nunca creí en ningún profe joven, yo creía en los ancianos que ya no hablaban, salía temprano a estudiar pero nunca lo hice del todo convencido. En esta esquina se mezclan las antiguas construcciones de mil ochocientos y casas que hoy son moteles, en pequeños sitios se elevaban casonas de techos altos y rebuscados arquitectos de nombres franceses iban llenando los potreros con hermosas edificaciones copiadas del mismo viejo continente, de Paris, Versalles, Bruselas, Londres, Dublín, quién sabe, la modernidad nos trajo algo muy enrarecido, similar a un cuadrado, edificios como cajas de fósforos y viejecillas juntando botellas vacías para alguna fundación de caridad o tal vez reciclando en onda ecológica, en la fotografía hay un camión estacionado con miles de botellas plásticas importadas y nacionales, por suerte alguien las recoge por nosotros y las pone en un lugar apropiado, como en los pies de la muchacha argentina que murió de sed, y que ahora todos le ponen botellas con agua fresca como ofrenda, la santísima Santa Sed-cilia, Santa Agonía, da lo mismo.



El maestro va atrasado a la pega, las palomas le molestan pero no las espanta, la preocupación de su andar la deduzco en su forma de dar los pasos, cortitos y veloces. La chalupa bien agarrada y la mente fija en la pega, dudo un tanto, hoy es día treinta y uno del mes, y claro es que puede llevar también la mente fija en la paga. El abuelo de atrás no tiene apuro, lo seguí un par de cuadras, por Romero y luego Cumming analizando su devoción por los adoquines que miraba con amor y que cada cierto rato, contaba. Otro hombre se sube al taxi mirando a los pacos en paz, por ahora, porque aún los alumnos están en clases, algunos no entran y ahora comprendo bien lo del “alumno porro”, basta con ver mas acá de la inactiva pileta, pero ya va a quedar la cagá, pues todo está dispuesto y preparado para la gran revuelta escolar, listos los limones y la pañoleta, bien amarrados los bototos y listas las piernas para correr y los brazos para lanzar. En esta empresa de la educación todos ganan, y al instante, todos pierden...



El mismo viejo de la foto anterior pero cien pasos antes, pasando por fuera del Liceo de Aplicación y entre las manitos arrugadas lleva un diario quizás de que día, pero él lo atesora bien aferrado y ve los vehículos pasar como
saludándolos, me parece que a todos los ve como amigos, y les hace un ademán con la cabeza a los muchachos, como queriéndoles decir, “ya pos weones, vayan a las aulas, que hacen aquí, no pierdan mas tiempo, no ven que los pacos tiran ese mierda lacrimógena y no puedo respirar, no sean huecos, piensen que un día también van a ser viejos y los van hacer cagar con weás mas potentes”…”ya pos maricones, después no digan que no les advertí, yo voy tranquilito por mi vereda, no molesto a nadie, ni siquiera se leer, pero igual llevo un diario en la mano, pa’ que los weones crean, y piensen...el tatita es culto, lee, sabe mucho”, “y uno no sabe ni adonde mierda dejó el remedio, con cuea recuerdo mi nombre y mi nacionalidad, voy a caminar hasta que me canse, cuando me sienta agitado me siento, total, que weá mas voy hacer...no tengo ocupaciones, ni pensar en una mina… pero puedo caminar todo el día si quiero y mirar y sentir que estoy vivo, aunque sea, solo una tarde mas”.




En la esquina de Monjitas y 21 de Mayo, justo fuera de la I. (Inepta) Municipalidad de Santiago, o bien en los alrededores de la oficina del pelafustán, Raúl Alcaíno, un centenar de relajados muchachos del Instituto Nacional y sus pololas del Carmela Carvajal y del Liceo 1 esperaban explicaciones, o algo que los hiciera creer en la nueva rectoría que asumiría el poder, estaban sentados en el suelo con pancartas hechas de hojas de cuaderno, comían pan con mortadela y planeaban un golpe maestro que rompiera la calma matutina de la ciudad…escribían con lápiz pasta rojo, “paren el wueveo pos loco”, “por el recto al rector por inco-recto”, y la policía vigilaba cada movimiento de los chicos de corbata y sus novias pelolais, algunos miraban hacia el fondo de la plaza y rezaban hacia la iglesia, Pedro de Valdivia montado en su caballo sin riendas estaba incómodo con tanto insurrecto morenito, y el sol, a esas alturas, ya había entrado a patita pelada por toda la “Plaza de Armas Tomar”.

Saturday, July 12, 2008

LAS PLUMAS DE ELLA (PER DONNA)




Es bruscamente frecuente y no debo descuidar la obligación inscrita en mi cabeza como un deber que se apresura inocente hacia la “ágil pluma” que sostienen mis ideas y que uno no sabe bien, (la pluma) si son de un inquieto pájaro, un plumero en desuso o una vieja y triste vedette.
Ya metafóricamente sería majestuoso imaginar que escribir pueda percibirse como un vuelo y con ese estilo saber ganar parte del cielo y serpentear por el aire tosco pero que después de unas cuantas horas de lluvia aparece significativo y con ganas incluso de que alguien se digne, y lo mecanografíe, o con verdadero estilo lleve a un manuscrito demagógico e idealista, pero sabemos de antemano que este pájaro morirá de frío al anochecer pues su vida es desgraciada, privada de libertad y eso que nunca hizo mal a nadie, podríamos decir que era un pájaro de malos “agua-ceros”. Un pájaro que para la humanidad entera no tenía ningún valor.
Con un plumero hacemos lo mismo que con una escoba, pero a la altura de los ojos y con un escueto movimiento semejante al arte de la magia movemos el polvo de un sitio a otro, sin mayor revuelo, no existe truco alguno, pero el polvillo que perturbaba nuestras ansias de limpieza, con un chanam… que no discutiremos, desaparece. Al igual que las personas, el polvo es lo mejor que se a creado para ser barrido y puesto primero en una pala y como última secuencia fríamente calculada, dentro de una bolsa plástica, ojala bien cerraba y en altura, para así evitar que algún perro hambriento la pueda romper, y por curiosidad canina dejar escapar a nuestro polvo, tan personal, es casi como perder un hijo. Pues cuantos niños no hemos dejado escapar por voltear nuestros polvos en un papel higiénico después del coito, o esparcido en las sábanas, en nuestras manos, quien sabe, si por “familypornocashual” en los glúteos de la separada, viuda, pendeja caliente de turno, o hasta en las nalgas de tu misma conviviente que ganosa te pide por vez primera y que nadie sabe si por vez última, “échame el moco en el poto perrito” y uno vuelca todo ese néctar del frenesí de forma espontánea y te mandas cambiar pensando “que se limpie sola esta puta de mierda, debe saber de memoria como hacerlo”.
Ya casi sin saber al igual que un río desembocamos en la pluma de la vedette, pluma de artificio, aunque debemos reconocer que atributos le sobran y a pesar de su lamentable situación, vaya a saber uno los porqués de su culo caído, las plumitas que adornan entre su prominente y abatido poto terminan salvando la plata, igual la gritamos “Mijita…te lo pongo todo!!…¡¡Con dos combinados igual nomás!!”…
plumas llenas de preocupaciones, intranquilidades de saber que la noche es joven y que por lo mismo sin mucho dinero y con miles de bobadas que las putas viejas ya no toleran.
El asunto estaba consumado. Yo quería escribir de otra cosa, pero las historias ganan otra vez. Sobre el negro teclado este transeúnte de las horas y con indebido respeto del tiempo, el inquieto chiquillo asqueado y por sobretodo, frágil como una pluma, muere otra vez.

Tuesday, July 01, 2008

SUPERSOLO





Este es un cuento y radioteatro a la vez, repararé en soledad de nuestro conocido y viejo autor castigado, maestro ganador de tantas batallas en soledad y nuestra maravillosa paja rusa…con ustedes, ”FEO-Dos-Dos”, y no es peyorativo, porque creo personalmente, que este viejo fue uno de los mejores escritores de todos los tiempos, tampoco he leído tantos escritores, y menos, tantos rusos, pero presiento que varios concuerdan conmigo en esto de su genialidad. A mí no me avergüenza haber recibido un puñete en la nariz por intruso, y aquí estoy de vuelta.
Fedor escribió memorables novelas como insistiendo con sus nudillos en nuestra mente, “No te olvides de mí… sería fatal…” “NO TE OLVIDES QUE ERES MORTAL”, por nombrar algunas joyitas, “Crimen y Castigo”, “Los Hermanos Karamazov”, “Pobres Gentes”, su primera novela, que circuló de forma manuscrita varios años y con enorme éxito, Dostoievski tenía solo veinticinco años cuando la publicó, según las malas lenguas existen extrañas similitudes con la novela, “El Abrigo” de Nicolás Gogol, incluso un amigo me contó que en la época lo acusaron de plagio, pues las citas eran textuales y después de traducirla a diferentes idiomas y reeditarla muchas veces el asunto no fue mas que una anécdota. Siguieron sus novelas llenas de lamentos sociales y miserables personajes, no sé en que orden, vaya título,“Humillados y Ofendidos”, para que decir, “El Idiota”,”Los Poseídos”,“El Jugador”, que por decirlo menos, sí es una paja, y mas aún cuando veo viejecillas sucias jugando en las máquinas tragamonedas care-raja de los “Alma-zenes” del barrio y ni siquiera toman “once”(aguardiente) las muy putas, y las guaguas todas cagadas lloran aplastando la mierda para lado y lado en el pañal estrujado tardes enteras en el respaldo del coche. Por citar otros ejemplos. Hace unos años leí “Las Noches Blancas”, una serie de cuentos que de seguro Feodor escribió por el placer de escribir, imagino que vagaba todo el día y en la noche, desvelado le daba con contar como había estado el día, son cuatro noches en que repite el ejercicio y, como remate, termina con una mañana, el libraco viene con un bonus, la acompañan tres cuentos mas, “El Cocodrilo”, “El Ladrón Honrado” y “Una Historia Enojosa”, pero en rigor, “Las Noches Blancas” son una clara extensión de su historia literaria, empezando con “Pobre Gente”,una absurda novela de miseria escrita con el ánimo, al parecer, de entretener holgazanes, porque Fedor no hace mas que imaginar a una chica en el cité de enfrente y escribirle y auto-responderse con un ocioso ejercicio de espabilar las percepciones, Fedor se retuerce en soledad, y han transcurrido ocho años en la ciudad de San Petersburgo y aún no tiene amigos ni siquiera conocidos, es más, el cree y se convence, para no desfallecer del todo, que la ciudad entera en sí misma es su amiga. Leí otros cuentos bastante más oscuros, no es dato menor estar prisionero en Siberia, y ver pasar los días entre la escarcha sin un justo juicio, eran leyes rígidas, inquisitivas como lo fueron las chilenas hasta hace poco, pero aún más perras y mi querido cautivo (del lenguaje) tomaba la decisión correcta, era un rebelde que nunca decaía. Como olvidar los excelentes apuntes que después llamaría “Memorias de Subsuelo”, eso sí que es llamar a la inmortalidad para siempre, y que ésta, sin más remedio, se tienda a tus pies.
Una tarde conversando con Don Armando Uribe en la Estación Mapocho, entre miles de cigarros y envueltos en su asomagado olor a escritor insoportable, yo entusiasmado le veía los espacios entre diente y diente, y pensaba, este viejo no está ni ahí con ningún hijo de puta, es un iluminado, es una capo, él antes que diera una disertación o presentación de un libro, no recuerdo bien, prefirió conversar conmigo de forma relajada, teniendo al lado a Jorge Edwards y no le tiraba ni un pedo al puto viejo, en mi bolso tenía a Fedor Dostoievski y le pregunté acerca de este título, “Memorias de Subsuelo”, le pregunte que pensaba sobre Fiodor y con un dejo de majestuosidad en mi mirada y a la vez, de brusco interés por su respuesta el viejo lobo arrugado y sin dientes, aunque no lo crean, trasformó su mirada, desaparecieron sus ojeras, me abrió los ojos y mucho mas de lo imaginado, al instante le dio una inmensa calada a su viceroy corriente y con extraños movimientos parecidos a los aleteos de Ian Curtis peel session y con cataclismos epilépticos en las extremidades antes de caer al suelo, agregó convencido:

-“AL SEÑOR DOSTOIEVSKI LO LEÍ A LOS CATORCE AÑOS, Y LE ASEGURO QUE JAMÁS FUI CAPAZ DE RELEERLO”-

Dostoyieski a pesar de ser un escritor al que todos sus contemporáneos reconocían por su talento, capacidad y magistral forma de ponernos a prueba, murió pobre y solitario, SIN QUE NADIE lo asistiera en una fría pieza de tres por tres.
Quizás lo único que de forma póstuma le causó una terrible y dolorosa alegría fue que al sepelio asistieron treinta mil personas, asistieron a despedirlo, entre lágrimas y blancos pañuelos, sus miserables colegas del dolor y miles de afligidos lectores. Ya no tendrían a nadie que contará, con tanta majestuosidad las historias de sus vidas perdidas.

Tuesday, June 10, 2008

AMIGO IMAGINARIO.


(Para los escépticos, las pinturas son de Cruzila by Denis Gaita)


No hace mucho tiempo atrás quise volver a encontrarme con un amigo, yo no sabía que él, ahora era producto de mi imaginación, lo llamé por teléfono, a su celular imaginario, y como es sabido, y como espero puedan imaginar, no contesto, pues no estaba para mí y mis ganas de abrazarlo. Después pensé, es tarde, no debe tener encendido el micro-aparato y aborté la idea de encontrarme con él y poder conversar y tal vez comer algo o beber pilsener como hacíamos cada fin de semana que yo no trabajaba (porque no podía) y que él no tenía ficticios exámenes en la universidad (que no respondía).
Muchos años atrás, incluso después de tomar coñac cola toda la noche y bailar con peladas en un seudo pub de Dieciocho vimos al diablo juntos, él le decía Jehová gritándole en la cara al coludo, su abuelita le había recomendado esa práctica para cuando estuviese en aprietos, yo sabía que mi amigo imaginario estaba helado de frío y miedo y le gritaba con furia al viejo endiablado dejando escapar un halo espeso en cada palabra, la noche estaba de la mano con la bruma y no la dejaba escapar, ya casi no pasaban micros ni gentes ni taxis, no teníamos escapatoria, el Belcebú de harapos con una petaca envuelta en sus sucias manos y cara de loco se retorcía de dolor de guata y transformando su mirada y su cara completa casi caía en la vereda cercana a la Torre Entel envuelto en sus fetidas ropas que nadie usaría. Después de unos minutos, en que con certeza sabíamos que era el diablo, corrimos espantados y al igual que cuando hacemos un gol de campeonato amateur celebramos la pequeña conquista del bien sobre el mal.
Otra noche estuvimos conversando bajo la luz de la luna acostados en medio de una cancha de baby futbol, y hasta dormimos con toda la espesura del crudo invierno sobre nuestras narices (pues eran dos) sin trabar la conversación, recuerdo bien, hilábamos frases sobre la cazuela francesa de la poesía y la narrativa que nos hechizaba en la que "Jean Paul Sastre" era una papa entera humeante, "Jean Cocteau" el pedazo luminoso de choclo, "Stephane Mallarmé" era el radiante zapallo camote, "Paul Verlaine" los porotitos verdes bien cortados y bonitos incluso, el puto de "Charles Baudelaire" era la zanahoria que le entregaba el sutil pero descarnado toque mágico, y " Edgar Allan Poe" los trozos de cebolla recalcitrante y fresca, y por supuesto, par que decir, que nuestro niño terrible "ARTHUR RIMBAUD", era el trozo fresco de vacuno y además el caldo hirviendo, burbujeante y listo para quemar cualquier cerebro, todo el diálogo era en el círculo central de la cancha, uno miraba hacia el sureste y el otro vuelto hacia el norte, solo con las cabezas emparejadas experimentando una atroz lucidez al amanecer. Porque cuando vimos el sol y a los primeros ferianos que llegaban con sus mercaderías nos dijimos a coro viéndonos con espanto y resaca a la vez:
-“¡¡MIERDA CULIAO!!, ¿Como entramos hasta aquí?-
La cancha aún no estaba habilitada y habíamos trepado una reja de cuatro metros sin saberlo, por suerte no quedamos heridos y la policía ni los vecinos, que para el caso es lo mismo, no se enteraron y salimos por donde mismo entramos, claro que ahora con mucho mas cuidado y hasta pensando si era necesario trepar la elevada reja o llamar a los bomberos para nuestro rescate.
Después de caminar varias cuadras entre a mi casa, no sin antes dejar a mi amigo imaginario en la suya, y le di un beso.

Tuesday, June 03, 2008

LOS RESPETABLES GUSTOS DEL SUICIDA.


A un escritor no le sirve la ciudad para sanar con sus manos encantadas, tanto como la playa, por decir algo, o el sur o el norte. Creo que la vida citadina tiene variados ingredientes que podrían encapsularse como brutales argumentos o materia prima de cualquier asunto inteligente y relevante a la hora de escribir, (tomando en consideración que no sabemos si existe tal hora), pero de que le sirve a un escritor escribir de lo que ya todos escribieron, es cierto, también se ha escrito bastante acerca de la playa, bastaría con leer un poco a Nerd-uda o al señorito de Huidobro, por citar a algunos, quizás leer el bucólico sur que nos presenta Luís Sepúlveda y su Patagónica lírica ilimitada o tal vez el reseco norte salitrero del obrero fungible y tosco de Hernán Ribera Letelier, pero debemos precisar que la intencionalidad creativa es otra, pues la ciudad es la misma para Paul Auster en Nueva York que para Pedro Lemebel en Santiago y ya sabemos bastante de aquello y eso que son distintos testimonios y otras corrientes literarias y otros tiempos en distintos continentes. Pero creo en cambio que escribir desde un rincón solitario del mundo es mas gratificante, también se puede pecar de “yo-yo-ísta” y con espléndida egolatría caer en análisis frívolos sobre la vida de uno mismo en la ciudad que uno mismo, a su vez, crea, y todo sin ser periodista. O podría presentarse también este asunto en los bosques, (sin ser un docto botánico ni un asceta ermitaño), al mas puro estilo de Henry Thourouh, o Emerson y terminar, sin pena ni gloria pareciéndose al gringo de mano floja de Hugh Prater, que practicando en la montaña se masturbaba mientras creía pensar, o la arena de la playa como Pablo Bermuda y escribir cuentos fomes sobre el movimiento de las olas y los barcos que vienen y van y que sobre el mar esperan que algo pase...
El asunto es otro, pues escribir se puede incluso sentado en la micro o en un parque de Pudahuel o La Legua, me refiero a escribir como catarsis libertaria, quiero abordar la purificación librepensadora y arrasar con el mito del perfil del escritor, ya no solo escribir porque hay lectores y gentes dispuestas a leerlo todo y sin comprender nada incluso, ni porque una editorial multinacional te lo pide o sino te despiden, sino que escribir para reponerse uno y para, porque no imaginarlo, sanar a otros, podría quizás animarnos entender mejor al confundido hombre que uno mismo solventa y que nunca es capaz de sacarlo de los incómodos aprietos tangibles, vale decir, cualquier medio de sobre-vivencia, y sentarse ganoso, como si fuera una mujer que te espera desnuda y dice tu nombre desde la habitación conjunta.
Escribir siempre debería servir para algo, a para alguien y considero pertinente que mas que literatura, esto debería ser una medida sanatoria, leer el TAO y no al Gus-tao. Durante mucho tiempo lo hice, practiqué incansablemente con una máquina vieja esta terapia con ribetes médicos y curativos y después de unas semanas, me sané. Hoy en día no puedo hacer otra cosa con más énfasis que escribir para otros y para ser leído, sin duda prefería aquellos tiempos en que escribir era un gozo para mí y lo hacía a diario y para, como dije antes, beneficiarme con el deleite que significa ilustrar una historia bien contaba. Recuerdo que pensaba que todo era arte, literatura por sobretodo, veía a un señor barriendo una cuadra cualquiera y quedaba paralizado viendo con que calma juntaba las hojas secas y las ponía en una bolsa, para luego cerrarla y dejarla apoyada en un poste con una suave luz amarilla que caía entre la neblina de invierno junto a su escoba y la pala y me parecía una escena sacada de algún libro ruso de Tolstoi, o Nicolás Gogol, un suceso mágico que necesitaba contarlo a quién quisiera después de una “personal terapia creadora”, leerlo. Ahora quiero dormir y soñar que escribo y que lo hago bien, pero ya no sueño y duermo entre saltos torpes alejado de la esencia que me volvía feliz en mi relación con las palabras. Ya no escribo, solo me dejo caer en el papel o en el teclado que no me pertenece, algo muy ajeno a lo que en principio me llevo a sentirme orgulloso de parecer un escritor.

Monday, May 26, 2008

¿Como le ponemos?

Wednesday, May 21, 2008

¿A QUIEN ?


Todos nos comportamos, incluyendo a los hidrocefálicos de ideas, como imbéciles decapitados esa noche, sin excepciones, sin entrar a la rigurosidad de las intenciones ni las razones, durante las lecturas fuimos poetas irreverentes, pero también escritores irrespetuosos de oídos insensibles, cerebros inconsistentes, estilos irrisorios, inmundos inmersos en la insipidez, parlanchines insignificantes, demasiadas IES, como si quisiéramos gritar:
-¿Y… qué tanta gueá con las palabras?,
¿y qué tanta importancia tienen los poetas si no son más que vorágines de calentura?
Si existía algo levemente serio entre nosotros, era precisamente el “I-NFLUJO POÉTICO”, con extremado respeto, sin interrumpir. Creo que por lo mismo a Saturnino su novia Antonia le pegará de seguro la patada en la rajita, por desmesurado y borracho, y además latero. A Thomy Miller lo empujé encima de las puertas de latas de un negocio cerrado, lo pateé en el pecho por mojigato e iluminado en humillaciones, por creerse la guaguita desprotegida de los BEATNIKS pudahuelinos, Juan había estado fuera un tiempo, trabajando, así que le dimos la bienvenida entre golpes y gritos, para que se preocupara. Damián miraba como nos volvíamos salvajes y desvencijados, yo estaba fuera de mis casillas y gritaba chuchadas al aire rebuscando entre sus laberintos aproblemados alguna nueva grosería nunca antes dicha, detuvimos un taxi y el taxista al vernos tan ebrios quiso pegarse el show, o sea tomarnos por huevones, y con su longeva lentitud intentaba que se colara un nuevo número en el taxímetro.
-¿Cómo no vas a saber cual es Echaurren saco de gueas? –le grité.
-¿crees que somos de las chacras?, ¡¡ Apúrate taxista culiado si no quieres que te saquemos la chucha!!, no te hagas el huevón, -¡ A vos te estoy hablando, no me mires con esa cara postel de mierda!-
Saturnino cada vez que una simple poesía dejaba escapar un poto flojo, o unas tetas cohibidas, se alteraba, denotando escasa seriedad por las palabras. Que más daba que se dijera pichula o amor te extraño mucho. Miller opinaba y Elver también, interactuando con el poeta EN ESCENA, nadie quería escuchar, porque Poffal se paraba en medio de la lectura de Antonio, y Antonio hacía lo mismo una vez que Poffal leía. Cierta arrogancia inundaba la oscura pieza, tristemente creíamos estar en el limbo maldito de las letras, y no era más que una loca y fétida prisión etílica.
Lapidariamente éramos los mismos, no la banda electrónica de Silvio Paredes, sino los mismos poetas aturdidos de sueños palabreros, que sin querer daban un buen pasar económico a los boliches que ya se caían de incompetentes, unos poetas estaban más desnudos que otros, pero “escritorcidos” al fin y al cabo. El Huayat no estaba, tampoco los viejos poetas que cada día escriben peor, nadie estuvo serio, porque nadie es realmente riguroso, al menos esta vez las mujeres dieron pie a su encaprichada voz, y leyeron, suena muy bien, “mujeres”, pero fue solo una, una lírica puta excitada, los tragos terminaron por cagarlo todo, primero esos títeres pendejos que estudian danza, y luego el histrionismo absurdo de subirse a las mesas de los alumnos de teatro. En un comienzo tuve la duda, tal vez se subirían también sobre nosotros, siempre me ha costado leer delante de la gente, no por que no sepa hacerlo, sino que en público, te haces público, y además cuando escribo lo hago para que otros lo lean, no para leerlo yo mismo, a mi mismo, por consecuencia propia de la realidad dual, la escalera se tambalea a mis pies, los oradores o los payadores estoy convencido que pueden hacerlo con más naturalidad, pero un escritor no puede hacerlo sin excitarse hasta enmudecerse, igual debemos continuar con el circo barato, ni siquiera hemos alzado la voz, uno que otro gritito no excede de lo banal.
-Yo también escribo, ¿Qué loco no?.Enseguida lo probaré.
Que la poesía no va a morir jamás es tan seguro como que en las playas de Lavín hayan tiburones acechando. Los poetas van a morir, pero los malos poetas. Nosotros quedaremos en estado vegetal, intentando, intentando volver al movimiento, y no podremos hacer un cambio a nivel mundial, porque aún no nos hemos propuesto dicha iniciativa.
-¡ Pero ya verán perros culeados ! -estaremos ahí cuando sea necesario.
Es directora, entonces lanza el tejo pasado. -Tienes una linda sonrisa, incluso pienso en otras cosas mientras la veo-. Cuando Charly García gritaba: -Si estás haciendo algo serio adelante- Nunca pensé que lo tomaría en serio, ni a la frase, ni a Charly. La guevá esa sí, estamos muertos. La guevá tiene nombre y apellido, “falsa alarma”.
Estos ataques de egolatrismo colectivo no significan más que asbesto cerebral. No me despido de nadie y me voy por Brasil, ningún carnaval, ningún amazonas, ningún seráfico futbolero, el único carnaval lo tengo yo y mis tragos de más, o de menos, ahora lo recuerdo, el dinero cagó todo, esa puta si que está escasa, aunque para beber florecen benditas las lucas, y que después se terminan muy pronto.
Tengo algo claro al menos, el pool del lado también está vacío, y esta parálisis lingüística es suficiente para volver a caminar, a conversar. Como escritores o poetas no podemos hacer un círculo vicioso de esto, leemos, alguien nos escucha, leen otros las mismas palabrotas, palabrillas, comida para pollos, encendidas palancas de los sueños, rituales letrados de segunda, declaraciones de principios que no llegan a su fin, escasos gemidos que ignoran a De Rocka, no podemos continuar con esta soledad, si el bar está lleno, leeremos, y si está vacío, al menos que el eco nos haga un remedo teosófico, si el bar va a cerrar luego, putíemos al dueño. Los escritores debemos esforzarnos por discutir con seriedad. No te rías, ¿de que te ríes?, debemos construir un camino, la dirección no importa, el destino es lo de menos.
Por ahora, -¡¡ Agarra a ese “poeta perro”, hay que ir a vacunarlo antes que muerda a alguien !!-