Wednesday, November 04, 2009

DESPUÉS DE 1.439 HORAS, RADIO MANINI ESTÁ DE VUELTA, ENTROPÍA EN VIVO.


Cualquiera puede enfadarse,
eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada,
en el grado exacto,
en el momento oportuno,
con el propósito justo y del modo correcto,
eso, ciertamente,
no resulta tan sencillo.

Wednesday, October 21, 2009

NO HAY PAN DURO.



Corría el año 1984 y yo cumplía seis esa misma noche de año nuevo. Mis padres bailaban cumbias que cambiaban cada cierto rato en la cassetera y otras que sonaban sin parar en la Radio Aurora FM. Mis tíos, vecinos y otros parientes hacían un trencito humano que circulaba por toda la casa, atravezada el comedor, el patio y volvía a la pista de baile, que en cada fiesta era el living. El tren lo encabezaba Benedicto, mi padrino, y con un cigarrillo encendido en la boca simulaba ser una feliz y cucarra locomotora. Mi padre tocaba guitarra y entre varios entonaban canciones mexicanas. Yo y mis seis años no sabíamos bien si esto era Chile, México, Colombia o Estados Unidos. En la televisión repetían a cada segundo la frase: “Happy New Year”.
Mis vecinos del lado eran unos arrendatarios delincuentes, asaltaban bancos, vendían drogas y se rumoreaba que habían asesinado a unos cuantos. Todos los días salían vestidos de distinta manera, con pelucas y disfraces de otras razas. Vivían dos hombres, dos mujeres y una niña. Esa noche mis vecinos contaban fardos de billetes sobre su mesa y los lanzaban al aire como serpentinas multicolores, yo los pude ver alocados con la vista perdida, también me percaté de docenas de botellas de champagne que destapaban como disparos burbujeantes y brindaban. Entre bailes, abrazos y risas disfrutaban los grandes. El sueño me venció y Benedicto me fue a acostar. Antes de dormir escuché que mi vecino le pedía un destapador prestado a mi padre, a lo que él respondió sin pensarlo dos veces:
-“No hay pan duro”.
Mi vecino criminal murmuró a regañadientes:
-“Ya, calmao’, piola no más. Cooperaste como rata” -agregó el maleante.
Después de intentar entrar a nuestra fiesta e insistir en vano, se marchó.
Al otro día desperté cansado y la casa parecía una verdadera fonda después de un atormentado dieciocho de Septiembre, había vasos por todos lados y Benedicto dormía bajo la mesa, roncaba revolcado entre colillas y tragos esparcidos por el piso, dormía sobre una singular y pegoteada cama a ras del suelo. Mi madre me mandó a jugar al pasillo del edificio mientras ella ordenaba el departamento para festejar mi cumpleaños. Salí al pasillo recién encerado y mi pequeña vecina estaba allí, sus padres de seguro le habían dicho lo mismo. Ella jugaba con su muñeca Pepona y la obligaba a jalar tiza molida. Me acerqué y le hice una sorpresiva e inesperada invitación a mi fiesta de seis años. Ella aceptó de inmediato. Después de dos horas mi madre se acordó de mí, -Entra a bañarte -dijo ella con gotas de sudar cayendo de su frente. Cuando me paré sobre la tapa del inodoro para peinarme resbalé hacia un costado y la cabeza me retumbó sobre el lavamanos. Mi ceja se partió como huevo fresco al desayuno. Tenía sangre y cuatro puntos que me pusieron en la posta tres de Matucana. Los adultos la llamaban Carnicería Tres y comprendí el apodo cuando el dolor que sentí se parecía a la masacre de una vaca y mis sucesivos alaridos de chancho.

-¡¡Cumpleaños feliz, te deseamos a tí!! -cantaban todos sonriendo y al mismo tiempo miraban mi ceja cocida y la cara de idiota que me brillaba detrás de la torta con seis velas y mil hojas. La apagué cuando terminaron de cantar y tres delicadas palmaditas de una pequeña mano golpearon mi puerta, un silencio de iglesia inundo el living. Hasta Benedicto calló y eso era harto decir, mi padre cerró un ojo y con el otro miró por el tubo mágico de la puerta, en el instante exclamó:
-Otra vez está ahí parado ese traficante analfabeto.
-No papi, yo invité a su hija al cumpleaños, abre la puerta –le pedí viendo como se deformaba su cara, pasando de una grata sonrisa a una sin expresión y luego cara de espanto.
-¿Cómo se te ocurren semejantes bobadas? –agregó mi madre tomándose la cabeza. ¿No sabes acaso que esa gente es peligrosa?
Mi padre abrió la puerta y dejó pasar a la niña. Ella tenía el pelo tomado con dos chapes y me entregó una caja de regalo adornada con una cinta y papel de autitos de colores. Cuando abrí el paquete mis familiares se alejaron como si se tratase de una bomba, tomé el regalo del interior envuelto en servilletas. Era un pan duro. Golpearon la puerta y mi vecino criminal gritó a pulmón vatiente:
-¡¡Ahora tenís pan duro negro de mierda!! -y se marchó riendo.

A la semana vinieron los policías a buscarlos. Un gran operativo se desplegó fuera del edificio, había milicos detrás de cada poste de la cuadra, helicópteros sobrevolando la comuna y policías de civil por todos lados. Ignoro si mi padre fue el soplón. El vecino-delincuente para no ir de inmediato a prisión se disparó en el estómago. El balazo sonó despacio porque sobre su ombligo puso la muñeca Pepona de su hija. Su destino aquella tarde fue la misma Posta Tres. Los policías fueron rudos con la pequeña, la tiraron del pelo y se la llevaron a empujones igual que a los demás.
Está corriendo el año 2009 y el departamento de mis singulares vecinos aún está vacío. Ayer por la tarde pude ver a una hermosa mujer de mi edad paseando por fuera del edificio, no quitaba su vista de las ventanas de aquel siniestro departamento, se parecía mucho a mi pequeña vecina. Por curiosidad me acerqué a ella y le pregunté su nombre, ella no respondió nada, a los segundos solamente dijo:
-En este lugar vi por última vez a mi padre, él murió tres días después de año nuevo.

Friday, October 16, 2009

.TRIP IN THE EYE.


Todas las mañanas al despertar escuchaba las declaraciones de los pájaros tristes. Hoy no aparecen sus enumerados discursos, afuera está lloviendo. La calle carece de miradas y todos se esconden bajo un techo.
La perversa voz de mi madre le da una imagen salvaje a su cara, ella grita todo el tiempo. Los pájaros quizás no estén evitando la lluvia sino su voz. Mi padre dice que la ama, pero no específica bien sí a su esposa o al vaso de vino tinto que sostiene en la mano.
La lluvia me aleja más de mi amor, ella vive al otro lado del mundo, casi al llegar al valle del mimo. Tengo la idea que mis padres planean dejarme solo, con esta cojera estoy limitado a todo, no importa, en esta casa sobran las provisiones y de los ojos de mi madre fluyen maldades constantemente y con letras mayúsculas.
Mi padre deja el vaso en la mesa y sale a encender el motor del auto. Camino hacia la mesa y bebo del vaso, es un exquisito Merlot tibio, después sigo con la botella entera, en esos instantes mi madre se maquillaba encerrada en el baño. Deja de llover. Comienza a salir el sol. Un arcoiris se arma sobre el camino. El sol me hace arrugar la frente. Sé que mi madre es una mujer inteligente, su defecto es que no sabe enseñar y solo critica a la juventud por cosas que ella siempre hizo, eso la desluce, la hace parecer una perfecta Virgen Necia como diría Rimbaud a Verlaine.

De la quebrada del mundo viene asomando mi novia, le grito que me espere detrás de los arbustos, la ausencia de mi amor me había aturdido tanto como los tragos. Mis padres desaparecieron de un segundo a otro, le explico lo sucedido con muecas y símbolos, le muevo las manos, sé que su cabeza se lleno de imágenes depravadas que no me atrevo a contar.
Del patio delantero mi padre grita mi nombre, corro a su lado, me da dinero y preservativos, lo miro extrañado, el con su voz ronca y pausada dice:
-Oí que vendría tu novia. Debes protegerla. Ya sabes, cuidarla.

Mi padre es un político corrupto pero muy sensible a cualquier dolor humano ajeno. Lo he visto cientos de veces dar dinero a los muchachos mendigos, borrachos malolientes y a los ciegos acordionistas del Mercado.Lo hace para limpiar su imagen pública, es un perfecto inútil, fanfarronea demasiado y apenas sabe modular una palabra. Mi madre sale del baño con un grueso maquillaje, mi padre la espera de manos atrás, ella se sube al auto y ambos desaparecen entre los árboles y cerros del camino. A los minutos llega mi novia, no me besa y enciende el televisor y me comenta que el viaje la ha cansado un poco, todo se confunde en mi cabeza. Luego se queda dormida. Nuevamente llegan los pájaros a mi ventana, salí al patio y les tiré migas de pan fresco. Una joven vecina me mira del otro lado de la cerca. Tiene cara de idiota, cara de inculta. Se me figuró una buena prototipo de imbécil para aplastar. Estaba enfurecido, la vecina se acercó a mí tímidamente, dijo que los pájaros eran de ella y se los llevó a un gallinero escabroso.
Mis padres no volvieron jamás.

Monday, October 05, 2009

ESPEJOS DE SANGRE. 1994

a Coctelmarx


En el parque ayer pensé, que no habría más primavera en la Tierra.
Era tarde, hacía frío y el paladar de la Luna goteaba, creo que a esta hora la noche se adueña de los hombres.
Vivo en un barrio japonés rodeado de comida para lobos y mujeres pálidas. Frente a mi habitación todos los días se escuchan los gritos del infierno alcohólico que viven mis vecinos. Una acordeonista me ama desde su ventana, es una virgen hirviendo por la devoción de mis aullidos, a veces creo que en realidad ella me odia porque no soy nada más que su droga barata. Me repite que todo lo que cae afuera nos pertenece. Hoy me siento citado a cenar con la muerte en el valle color miel. Ella camina con una leve cojera, sus ojos están satisfechos porque dentro de sus venas baila la bestia de herencias mágicas.
Hoy es un día de lluvia, día de fiesta. Todo se ve frágil cayendo desde un gota, con cada uno de nuestros encuentros veo que las estrellas disminuyen.
En este barrio voy agradeciendo la vida a quién no me la dio. En este barrio hay calles para carnívoros, homosexuales, reptiles y tatuados. Los japoneses cobran impuestos y arriendos en sangre diariamente.
-Estamos hechos de oro para luego regresar inocentes, ni niña -le dije.
Una acordeonista, hembra de alteraciones.
Mientras deambulamos por la envejecida noche, un cerebro de silicona sigue sintonizado en el cielo.
Al llegar a casa tengo a dos cobardes comerciantes japoneses de sangre, vienen por los impuestos.
-¿Y que haremos ahora amor con las jeringas dentro?, en este barrio del demonio.
-“Golondrinas en azúcar tibio repondrán lo perdido”-dice alguien.
Los japoneses iban casa por casa recuperando las contribuciones en una especie de safari. Su industria de espejismo puede detenerse.
En otros lugares hay gente que paga mucho por ellos, atrae a los más diversos reyes.
La alucinaciones se hacían constantes, música de primavera, fiestas paganas, almas ebrias, máscaras de piel.
-“Yo sabía que no resistiría otro safari de los bastardos”
Y hasta el día de hoy mi acordeonista sigue en pie tocando antiguas melodías escocesas, ella está aquí porque cree que al dar su sangre terrestre va a conseguir una celestial.
Ya no pertenezco a este barrio, sé que sigue el crecimiento de los espejos de sangre cada día, incluso se crearon nuevas calles para políticos y sementales.
Yo olvidaré que les contribuí hasta con mi última gota. A mi acordeonista la abandoné, sé que me extraña, pero esta noche estoy aquí arriba, otra vez junto a la diosa que me amamantó en sus brazos.

Wednesday, September 23, 2009

NO

No correrán lágrimas por mi rostro trasnochado.
Si no estás no pensaré que la vida es horrible.
No amarraré escaleras a tu ventana para obtenerte.
No haré ningún peregrinaje por ti.
No se me hincharán los ojos llorando si me dejas.
No te pintaré monos sin motivo nunca más.
No me aprenderé de memoria las lindas frases
que esperas oír.
Unicamente, y solo por esta vez.
No.

Tuesday, September 08, 2009

FUTBOL Y PIL-ZEN (primera parte)



En un comienzo iba a escribir sobre música y rockeros extasiados y guitarras sementales pero que mejor melodía que una disposición táctica de vanguardia, arte clásico de un equipo y la evolución de los cambios de posición según los diferentes tipos de rivales y formas de afrontar el juego. Noventa minutos divididos en dos tiempos de cuarenta y cinco en donde el árbitro es la máxima autoridad del campo, cual espantapájaros nuevo, pues dirige, y cobra de un pitazo, a ratos estupideces, penales inexistentes, fouls inventados, piscinazos del equipo visitante, teatro de extremo, el rèferi corre y con un dedo indica donde debe ir el balón, se deja engañar con zancadillas de algodones que hacen caer al delantero de plumavit como saco de papas mojado. (el colegiado pita y sanciona el penalty, Butragueño chuta y el balón golpea en el larguero y Lopetegui se convierte así en el arquero menos batido de la Liga).
-Aquí poh profe!! Cobra alguna guea’ pa este lado!! Andai puro saqueando longi culiao’!!
(el muchacho con los ojos húmedos, conmovedores de tanto tiritar quería decirle que lo estaba echando al saco, o bien, que no le parecía parcial)
Como buen invento, el fútbol nació en China, cuando el Emperador Xeng-Ti ideo un original sistema de entrenamiento militar para sus soldados, la idea consistía en entubar un pellejo de cuero lleno de pelo y caucho en un agujero de un metro de diámetro, pues sabemos que ya en la antigüedad había imbéciles que obtenían consuelo jugándose una pichanguita con los amigotes, y es así, “se vacían las ciudades y se llenan los estadios”.
Después hubo un deporte similar en Grecia y Normandía, hasta que los Ingleses se acabronaron del juego, y al más puro estilo de Kiko se llevaron la pelota para la casa y paso seguido nos impusieron a Jules Rimet como nuevo gurú e inventor del Fútbol.
En la actualidad existe un variopinto de nuevos próceres fútboleros, borrachos estilosos onda Paul Gascoine, y otros drogados, con la mitad del cuerpo dormido y ebrios de fama. Fue así como vinieron a mi cabeza los crack de Medellín, parranderos jugadores colombianos que fueron capaces de ganarle a Argentina 5/0, y en Buenos Aires. Recuerdo al Pibe Carlos Valderrama corriendo por la cancha, o sea nunca tanto, más bien trotando sobre el medio terreno, habilitando al Tino Asprilla, a Freddy Rincón, al pequeño escurridizo Anthony De Avila, la mayoría de estos melenudos aleonados, o bien, rapados deportistas colombianos jugaba riendo, disfrutando cada segundo que el balón rodaba. Un relator de la época los ensalzaba “tuya mía. para tí. para mí”.
Estos jornales de los estadios, sin arena ni ripio, fabricaban paredes mágicas, perpetuaban túneles entre las piernas rivales, imaginaban castillos en medio de imperios de pasto recién cortado y barras bravas.
El arquero colombiano también tenía su show, aparte de realizar “saques” de portería le gustaba salir a eludir rivales como un jugador más del campo, y atajaba con escorpiones humanos que sorprendían a todos, cada partido hacía una nueva y gran pirueta circense, con esta acrobacia no dejaba entrar balón alguno a su arco, evitaba que le hicieran goles tapando hasta con el hocico. Pero ocurrió, y para colmo en un Mundial, René Higuita salió a pichanguear fuera del arco, como siempre lo hacía, pero esta vez fue distinto pues Roger Milla, delantero camerunés le pincha y roba la pelota y tras correr veinte metros le convierte el infortunado gol y de paso, eleva a René a la categoría de soberano de los pasteles. En Colombia los traficantes ya encargaban su cabeza vía telefónica a sicarios contratados para cualquier eventualidad. Y claro, después de un autogol, fue Andrés Escobar quién terminó pagando todos los platos rotos. Su cadáver fue encontrado en un vertedero de Medellín una semana después de terminada la participación de Colombia en el Mundial.
El fútbol es considerado ampliamente como el deporte más popular del Mundo, con algo así como 300 millones de personas involucradas. Todas viendo la final de 22 actores, pitazo al viento y a rodar la esfera. Son 22 estrellas de un firmamento mágico. Lo mejor de este deporte es que el juego fluye libremente. Más delanteros y menos defensas auspiciarían más goles, con fútbol más eufórico, agresivo y ofensivo, claro que de este modo, los arqueros serían los encargados de cargar, al final de cada pleito, el saco con goles y con exquisitas chuchadas, vehementes improperios y blasfemias variadas en contra de gran parte de su familia. Todo por no tapar los nueve goles que le hicieron. Pobre golero, desahuciado guardameta. Vapuleado portero, le metieron goles hasta por la casucha, debajo de la lengua, le rompieron la loza y el himen. Lo acribillaron.
Se hubiese podido evitar esta escabrosa situación si el técnico hubiere dispuesto una línea de cuatro al fondo, con dos centrales espigados y fieros en la marca, aplicados para salir y dejar fuera de juego a los delanteros rivales, además podría haber dispuesto un rombo de mediocampistas encargados de ayudar a los defensas y a los delanteros de su equipo. De delanteros sé bastante, pues alguna vez también fui killer del área, este arte de liquidar las jugadas se caracteriza por atacar, atacar y atacar cual rottwailer negro y hambriento, los arietes siempre son conocidos por todos, puesto que salen besándose en los diarios, posando en revistas alzando la copa y de paso, a las chicas. Salen en flyer de discoteca, en anuncios de Gillette. Los delanteros son siempre los mejor pagados, los más lesionados y además, los más incultos. De estas frases celebres de futbolistas hay miles, pero para qué repetirlas si son ultra-conocidas, solo para la ocasión una guinda: “Terminado el cotejo entre Cobreloa y otro deshidratado rival, un periodista sudado y con el micrófono abierto hacia la Capital corre a entrevistar a Héctor “Ligua” Puebla, el 7 pulmones, éste se detiene y encara a su interlocutor aceptando la corta entrevista, bastaría con dos o tres preguntas. La conversación iba bien. Cobreloa había alcanzado la victoria esa tarde de 35 grados a la sombra en Calama, hasta que el alegre periodista con entusiasmo le pregunta:
-Bueno Héctor, ¿y como lo hace para correr tanto? Digamos la verdad, ¿cuántos pulmones tiene usted?.
El Ligua Puebla sin tomar aire y muy suelto de cuerpo le responde: “Uno. Como todo el mundo”. Y el periodista aguantando la risa despide la nota al borde del campo. Para estos casos está la “pierna de Huiquipán”, el Pato Yañez del Pato Yañez. Mitos irreales del fútbol. Cábalas antes de entrar a jugar, todas son exquisitas historias que dan bote en el área. Todos son cuentos que nos hidratan en el entretiempo.
En el Fútbol como en la vida, lo fundamental es ser capaces de controlar los balones que recibimos. Hay jugadores avanzados que pueden usar el primer toque para hacer que el balón se mueva de forma rápida hacia dónde tienen planeado correr, o tocarlo de primera y habilitar a un compañero. Pasar el esférico o el vaso, la cuestión es ceder o al menos intentarlo. La idea es dar pases con ventaja, emborrachar a la galería con el jogo bonito. Si vemos al arquero adelantado intentemos el globo, si arrancamos solos y en posición correcta y vamos solos contra el mundo y contra el arquero en vez de finiquitar la jugada con un tiro a un costado del poste y hacer un gol fome, haremos lo contrario, se la picaremos por un costado y correremos por el otro, como Pelé, y realizaremos una jugada de elite. Para todo esto es indispensable tener equilibrio dentro de la cancha y nunca dejar de tirar a portería, en cualquier ocasión intentarlo, y por sobre todo, jamás bajar los brazos al momento de cabecear, y nunca, nunca dejar de ver la pelota y correr...

Wednesday, August 26, 2009

CON LENTES OSCUROS POR SANTIAGO.



Como soportar el vómito viendo este show tan sangriento y alumbrado, todos los días veía abuelos haciendo filas en las veredas ardientes de Matucana, y a pleno sol esperaban su turno afuera de las cajas de compensación. Que nombre tan mal puesto, (que compensan estos señores??), otro nombre también groseramente mal puesto, “señores”. Los ancianos entran ahí y salen con cincuenta lucas y gastan cuarenta en remedios y de un golpe eso era toda la compensación y se cagan de hambre todo el resto del mes, y sus veteranas compañeras tiritonas viven con la libretita del fiado en el bolsillo del delantal manchado con aceite y salsa de tomate y anotan tres huevos y una sopa y colapsan el presupuesto semanal, avanzo otro poco por Mapocho y el tercermundo no nos suelta, no nos da espacio para respirar siquiera porque por la vereda del frente van muy sueltas de raja unas perras-cursis-bananeras con lentes dolce gabanna y poleras cortitas de marcas flaites, seudoeuropeas o gringas, que se yo, usan alumbrados tacos altos y no alcanzan de igual forma a superar el metro cuarenta y sus piernas lucen feos moretones que de seguro se los provocó el chulo que las penetra borracho mientras ellas bostezan, y al rato, roncan. Todos las ven con semental hambre, a los viejos de las librerías y del teletrak se les cae la baba como guaguas con canas y bastón en mano y no comprendo para que hacen tanto alarde de su masculinidad si ya ni se les para, yo reparo en que las marcas que lucen estas chiquillas son todas mulas, imitaciones de otras imitaciones y sigo maldiciendo la ciudad y a sus moradores, dejen de mentir señores...ya vendrá el tiempo en que el sexo, la muerte, la sangre y la miseria penetraran las ciudades como bolas de fuego y nos fundiremos en un show sangriento y alumbrado...bo al Metro vacío, el vagón luce amplio y limpio, al instante está repleto. Una anciana me mira casi suplicando que le ceda el asiento, lo hago. Al rato ella se lo entrega a un señor de edad avanzada, pero de mucho menos que ella, unos metros mas allá me encuentro sentado otra vez. Siento que ella lo hace adrede. Tengo a la vieja nuevamente parada a mi lado, me hago el gueón un rato, me cuesta poco trabajo. Llego al Metro La Moneda, oigo los cazabombarderos y de pronto en medio de una protesta eterna por los detenidos desaparecidos encuentro la respuesta, las señoras con pancartas en blanco y negro preguntan donde están los caídos...y la respuesta es simple, ¿dónde están??? –gritan. Y yo veo a los caídos debajo de sus blusas con guelitos, pues sus pechos caídos ya tocan el suelo...me dirán fascista, anarquista o no se juega con eso chiquillo. ¿Porque no?, son inmaculadas acaso las viejas comunistas, para mí son tan o más desagradables que las fascistas...ambas unidas por la locura, grupitos ideológicos que creen tener la razón y luchan por una economía que los distancia en ideas, pero que los une en el fondo de la cuestión...pues los sucios morlacos son igual de sucios morlacos. Ya no tengo ganas ni intenciones de creer en nadie porque los frescos de raja nos aplauden y saben que vamos perdiendo...a mi me gustan Los Lagos, sobre todo el Villarica, el Caburga, el Coñaripe, pero en verano no tanto porque se llena de mujeres lindas y con tanguitas de colores y sus pelitos delgados y sus perfumes de diosas y sus cuerpos embetunados con aceites de coco y pequitas sobre los pechos y los hombros y sus sonrisas tan perfectas y sus orejitas que no me oyen y sus cuellos exquisitos, pensándolo bien, lo que no me gusta es la ciudad, esta ciudad, me gustan demasiado esas cabras sin congestiones y es demasiado normal, es una enfermedad para mí, estoy enfermo de normal, riego las plantas, les hablo incluso para que crezcan mas bonitas, lavo los platos con agua caliente, seduzco a una mujer hermosa y luego la engaño con otra fea, la normalidad no va con un anarquista como yo, pero si una de esas chiquillas me invita a pasar a su cabaña, lo pensaría, un segundo...y tres milésimas y de seguro me voy cagado de la risa a caminar con ella por la orilla del espléndido lago de sus padres, camino sobre arena volcánica y observo lujos acuáticos que luego la memoria me hará recordar con resentimiento y cierto agrado también. Ya es tiempo de parar la rumba, hay que aprovechar ahora que estamos vivos porque se nos viene la nueva moda mundial, el nuevo comportamiento de manicomio, ha llegado el instante en que nadie es especial, nada importa porque nada es tan cierto, ya no influye tu vida sexual, ni tu alcoholismo ni tu psicosis, ya no son molestia las menstruaciones patológicas, todo es una intoxicación aguda porque tras nuestro deseo de perpetuar la vida lo máximo posible, está la muerte, y recuerda siempre que antes de entrar a una lectura de cuentos y poesía debes poner el celular en vibración, violenta vibración para que la sientas, pero si puedes sé discreto, al menos en Santiago.